Proyectos y actividades en ejecución… (te necesitamos!)


Esta tarde pasé un largo rato “a solas” en mi oficina… bueno, en la pequeña mesa que ahora tengo como oficina en la Iglesia. En medio de un proyecto de remodelación masivo, hace unas semanas “cedí temporalmente” (quizás por un año) mi oficina a un grupo de miembros de nuestro staff y estoy compartiendo oficina con Steve. Si cuando mi oficina era personal ya “generaba tráfico”, deberías ver como funciona ahora que ambos pastores principales compartimos un pequeño espacio de trabajo a lo largo de la semana. Hoy, después de varios días con demasiadas personas hablando de demasiados temas, me quedé un rato a solas y pude tomar un tiempo para pensar.
Pensé en ti… y en todos aquellos a quienes escribí este blog durante varios años.
Pensé en cuanto te necesitamos en la iglesia.
Te cuento.

Si conoces VidaNueva, sabes que somos una iglesia de esas “que no se pueden estar quietas”. Por un lado, siempre hemos intentado rechazar abiertamente el “activismo” innecesario (actividades ministeriales sin objetivos específicos que nos ayuden a acercarnos a nuestra visión), pero por el otro… hay tanto que hacer en el reino que los esfuerzos ministeriales realizados por muchos -cientos- de voluntarios semana a semana se hacen… hmmm… insuficientes.
Siempre hay -entre nosotros- proyectos y actividades en ejecución. 
Por eso, te necesitamos.

Estas últimas semanas hemos tenido -de alguna manera- más movimiento en la actividad ministerial que de costumbre. Comenzando con varias semanas de grupos de evangelismo visitando el país, y pasando por Escuelas Bíblicas de Vacaciones (para apoyar el Campus en Apopa), hemos tenido “de todo”. Incluye allí alcance por charlas de valores en escuelas, la realización de un fabuloso primer ciclo de Noches de Parejas en Campus Crowne Plaza -especialmente diseñado para alcanzar a otros-, el desarrollo de una escuela de padres (conectada con OANSA en Campus Miralvalle), un seminario de capacitación y alcance de mujeres en Crowne Plaza, la puesta en marcha de todos los planes para el viaje triple de misiones (Guatemala, Nicaragua y Costa Rica) que movilizará a cerca de 200 personas… etc., etc., etc. Súmale el proyecto (macro) de reconstrucción del templo en Miralvalle (algo de lo que te escribiré más despacio un día de estos)… el “movimiento” es grande. Todo esto -por supuesto- sin detener “el ritmo normal” de discipulado personal, IDEM (grupos pequeños de desarrollo de líderes), grupos de jóvenes, actividades de niños, grupos pequeños de comunidad y cuidado (Círculos de Vida para familias o grupos Cuidando de Ti para mujeres), reuniones de oración, actividades de las estructuras de cuidado por edades, o los casi 12 cultos semanales en los 4 campus… se requiere que muchos hagan mucho con mucha energía y corazón.
Hay demasiado por hacer.
Como te dije: te necesitamos.

Esta noche, después de estar ausente de este espacio por un poco de tiempo, te escribo para decirte cuanto te necesitamos. Necesitamos más manos… más corazón.. más compromiso. Necesitamos más fuerzas y más involucramiento. Necesitamos a más súbditos del Rey que quieran invertir sus tesoros en el reino y no en la vorágine consumista de una sociedad que -nos guste o no- está empeñada en robarnos hasta el último centavo de nuestras arcas… y que no se contenta sino hasta que empeñamos económicamente nuestras mismísimas almas. Necesitamos menos personas que “solamente asistan a la iglesia” y escuchen la palabra predicada (gracias a Dios por quienes lo hacen y salen a transformar su mundo el resto de la semana), y más hombres, mujeres, jóvenes y niños que den los pasos para ser parte de una iglesia que siempre tiene proyectos y actividades en ejecución. 

Si eres parte de VidaNueva quiero desafiarte a que “te pongas la camisa” y lo des todo. Habla con tu pastor de sitio. Habla con tu discipulador. O simplemente, háblame. ¿Sabes? Hay algunos haciendo mucho… hay muchos haciendo algo… y me temo que hay bastantes haciendo poco… o incluso, nada. Tal cosa no debe suceder. El Rey y el reino se merece todo lo mejor.

Si te congregas en otra iglesia, te desafío a que hagas lo mismo allí donde Dios te ha puesto. 

Hagamos que nuestro mundo conozca a Jesucristo. 
Pero hagámoslo… ¡ya!

Recibe un abrazo desde el fondo de mi alma…

J.-