De regreso…


Increíble. Han transcurrido más de seis meses. Desde el 30 de noviembre del 2013 hasta la fecha ha pasado -para mi gusto- demasiado tiempo. En este período, con la excepción de la foto familiar de Navidad, me he abstenido -uso el término muy intencionalmente- de “volver a las andadas” y regresar a bloguear. Sin embargo, desde hace algunos días, he estado considerando escribir al menos “de vez en cuando”. Las razones son varias.
Te cuento.

Por un lado, después de todos estos meses, las estadísticas de este sitio muestran que jcontreras.com sigue siendo visitado de manera frecuente por muchos… me anima saber que lo plasmado a diario en estas líneas -durante más de 5 años- tiene para algunos más que un valor de carácter efímero. Por otro, aunque este espacio es algo personal, el blog resultó siempre una buenísima herramienta de comunicación de la visión de VidaNueva… y hay tanto sucediendo en la iglesia que creo que vale la pena mantener esta comunicación fluyendo de alguna forma. Pero quizás, sólo quizás, la principal razón para estar de regreso es que extraño escribirte. En la medida en que sigo aprendiendo -del Rey, de la Biblia, de la vida, del ministerio- me doy cuenta que hay tantísimo por conocer… nos me falta tanto por crecer. Si a eso le sumas que me gusta compartir con otros al menos algo de lo que aprendo, la conclusión lógica es volver a bloguear. Así que, acá estoy de nuevo. No será todos los días… pero, sí… acá estoy de regreso.
Como te imaginarás, hay tanto que contarte que no sé ni por donde comenzar. 
Así que, mejor inicio de la manera en que siempre escribí este blog: muy personalmente. 

La vida va bien. Patty sigue siendo una de las mejores mujeres sobre el planeta. El hogar -estos días, completo en casa al disfrutar de la visita de David y Estefanía por unos meses- continúa recibiendo a diario la gracia de Dios. Sin embargo, no todo está “igual”. Una de las pocas cosas que es constante en el ministerio es el cambio. Si bien el fondo -la visión, la filosofía, los principios- está usualmente sujeto a cambios muy pequeños en su naturaleza, estoy persuadido que no hay manera de crecer como persona (o como ministerio) si no se está dispuesto a cambiar. Estos meses, entonces, han sido de ajustes. Por fuera, es probable que los cambios sean imperceptibles (salvo, mjmmm, jejeje… quizás algunas libras de más)… mas, personalmente estoy en el intento de hacer las modificaciones necesarias a mi vida para volverme un poco más eficaz y eficiente en lo que el Rey me ha puesto a hacer en esta tierra. Todos deberíamos hacerlo ¿no crees? Es decir, cuando nos acomodamos a lo que ya somos -por buenas que en este momento parezcan nuestras circunstancias- corremos el riesgo de estancarnos. Y, si lo analizas debidamente, encontrarás que son raras las ocasiones en las que los súbditos estancados somos útiles en el reino. No te estanques.
No sé tú, pero yo quiero seguir siendo útil para el Rey.

Desde diciembre para acá he tratado de poner en práctica algunos principios que intuitivamente sabía que debía iniciar o retomar. En el torbellino de la actividad de VidaNueva -con todos sus campuses, sitios, cultos, estructuras, actividades y énfasis- me era indispensable simplificar mi vida. Honestamente, no lo he logrado (aún), pero… estoy tratando. Ahora, al menos, puedo decir que he logrado redefinir mi horario (incluso ¡ya no duermo tan poco cada noche!) y concentrarme en los roles que como pastor me corresponden: predicar, enseñar, pastorear, liderar y mentorear. Desarrollar cada una de estas actividades en función de “la Causa” es el desafío de cada día. Evitar que otras cosas ajenas a tal esfuerzo consuman mi tiempo es el desafío de cada minuto. El resultado no es menos trabajo… si me conoces sabes que ese no será nunca un objetivo en mi vida… el resultado, espero yo, es una mejor eficiencia en el largo plazo. Más fruto. Más hombres y mujeres conectados con el Rey y su reino. Menos yo, más él. 
Me gusta.

Pretendo usar este blog -de ahora en adelante- de manera intencional en esas cinco áreas (predicar, enseñar, pastorear, liderar y mentorear)… aunque desde ya estoy sabido que lograrlo en algunas de ellas será más natural que en otras. Si te resulta a bien, te animo que me acompañes cuando te sea posible. ¿Quien sabe? Dios podría hablarte. Ahhh… y de paso te enterarás de lo que está sucediendo en esta amada congregación -VidaNueva- que, a pesar de no ser la mejor iglesia que hay por estos rumbos del planeta, es única y especial.

Por el momento no digo nada más. Ya me sobrará el tiempo para contarte de mis andanzas en el terreno de la escritura (está terminado el borrador de lo que podría ser un libro que publique en el futuro mediato), de El Reto de Hoy, de MetroAmérica 020, de IDEM, del Seminario y de otras docenas de realidades que pasan en este precioso universo que llamamos ministerio.
Por hoy, me siento feliz de estar de regreso.
Eso es más que suficiente.

 

Recibe un abrazo desde el fondo de mi alma…

 

J.-