Levítico 21 (3 y final): ¿Quienes deben ministrar?


Nota: hoy tuvimos el segundo día de Juntos-Together 2010… ¡buenísimo! El día -me dicen todos- fue excelente, y la conferencia-concierto de esta noche fue insuperable… adoración fabulosa (bilingüe), sonido increíble y Palabra fresca… ¿qué más se puede pedir?…

Ahora sí… (advertencia: puede ser un poco más largo que de costumbre)
Quiero compartirte algunos pensamientos finales acerca de la aplicación de Levítico 21 y la manera de ministrar en nuestros días. Como te dije hace un par de días, fui introducido a ellos hace muchos años por Jeff Adams (¡gracias!)… y me ha servido recordarlos de vez en cuando. Los últimos versículos de este capítulo determinan que un sacerdote (o ministro) debía ser “sin defecto”… uhhh… esto es algo que me descalifica a mí (y si eres honesto, también a ti). Quienes tenían defecto no podían “ofrecer el pan de su Dios”… lo que constituye una evidente aplicación a la administracion o enseñanza de la Palabra de Vida en nuestros días. Lo interesante es que los defectos a los que se refiere el pasaje eran físicos para aquellos sacerdotes… y tienen su aplicación devocional en la personalidad de cada ministro el día de hoy.
Así que te pido que leas los versículos 17 al 20 a continuación y luego los analicemos juntos:

Habla a Aarón y dile: Ninguno de tus descendientes por sus generaciones, que tenga algún defecto, se acercará para ofrecer el pan de su Dios.
Porque ningún varón en el cual haya defecto se acercará; varón ciego, o cojo, o mutilado, o sobrado,
o varón que tenga quebradura de pie o rotura de mano,
o jorobado, o enano, o que tenga nube en el ojo, o que tenga sarna, o empeine, o testículo magullado.

Hasta ahora hemos visto 4 aplicaciones en el pasaje para nosotros (revisa las primeras acá y acá). Déjame darte la quinta aplicación sugiriéndote una implicación devocional para cada uno de estos defectos:

5.- El ministro debe tener una personalidad sana.
A. El ministro no puede ser ciego. El que sirve el pan de Dios debe tener visión en el sentido espiritual… ser capaz de ver el mundo espiritual. Jesús dijo en Juan que lo que nos impide ver la verdad (y el mundo desde la perspectiva de la verdad) es el pecado personal. Pedro dijo que el pecado hace que tengamos la vista corta. La pregunta para cada uno es obvia: ¿Puedo ver?

B. El ministro no puede ser cojo. El que sirve el pan de Dios debe tener un andar correcto. Andar en la Biblia es sinónimo de la conducta. Nadie que “anda mal” en los caminos de la vida debe servir en el ministerio.

C. El ministro no puede ser mutilado. La palabra hebrea es traducida en algunas versiones como “desfigurado del rostro” en una referencia a la mutilación nasal. Un ministro debe tener el olfato necesario para hacer el ministerio.

D. El ministro no puede ser sobrado. La palabra hebrea (sahrah) significa “de más” y es usada para describir orejas desfiguradas en animales… ¡interesante! El ministro debe tener los oídos correctos para escuchar lo que debe… un principio que muchos ministros deberíamos poner más en práctica…

E. El ministro no puede tener quebrados su mano o su pie. La palabra para ambos miembros es la misma: fractura. El ministro debe tener manos y pies fuertes espiritualmente hablando… deberá usarlos tanto para ayudar a otros o para sostenerse en pie a través de la vida. Una fractura en el carácter impide que ayudemos a otros o que estemos firmes por mucho tiempo.

F. El ministro no puede tener joroba. La sola imagen mental es suficiente para entender este defecto: Nadie con una carga permanente que le desfigure la personalidad puede servir el pan de Dios. Hmmm… me hace pensar en rencores, envidias, ira, o cualquier otro elemento que cargamos y que deforma la imagen de Jesús en nosotros.

G. El ministro no puede haberse quedado enano. Este es más que evidente: aquel que no ha crecido espiritualmente no puede servir el pan de Dios. A propósito, el enanismo espiritual no debería ser la norma de la Iglesia de Cristo… si no estás creciendo es síntoma de que algo anda mal.

H. El ministro no puede tener nube en el ojo. Curioso..La palabra para “nube” proviene de la raíz hebrea “confusión”. ¡La manera en que ves la vida y el ministerio debe ser claramente iluminada por la Palabra! demasiados ministros tenemos nuestra perspectiva de la vida oscurecida por más de una nube que confunde nuestros pensamientos ¿no crees?

I. El ministro no puede tener sarna. Este es uno de mis preferidos… una persona con sarna es demasiado sensible… todo le molesta, todo le afecta y a todo el mundo repele… ¡así son los supersensibles de nuestros días! Si eres demasiado sensible (y todo lo que dicen o hacen los demás te afecta) debes considerar cambiar antes de servir el pan de tu Dios.

J. El ministro no puede padecer de empeine. Empeine es la misma palabra castellana usada para impétigo… una dermatosis purulenta e infecciosa. El empeine implica un poco más que la sarna… no sólo eres sensible… eres transmisor infeccioso de tal sensibilidad. Un ministro que sea así al nivel espiritual es una bomba de tiempo.

K. El ministro no puede padecer de testículo magullado. Evidente… habla de alguien castrado o incapaz de reproducirse espiritualmente. Una buena pregunta para quien sirve el pan de Dios es ¿adónde están tus hijos espirituales?… si no los hay, existe definitivamente un problema.

Interesante, ¿verdad?…
Espero que estos principios devocionales te sirvan, como me han servido a mí.
Esta noche te animo a avanzar hacia la madurez quitando de tu vida lo que sea que esté presente en esta lista.

Nos vemos mañana.