Despedida…


Saludos (todavía) desde la ciudad de Bogotá! La palabra “despedida” nunca tiene visos alegres ni animantes… esta noche tampoco los tiene para mí. Trataré de contarte mi día en pocas palabras… estoy agotado física y emocionalmente… salimos de la casa de los Garrido muy temprano por la mañana, dispuestos junto con Estefanía a realizar todos los trámites y diligencias legales relacionados con su estatus migratorio en este precioso país… la mejor palabra para describir el esfuerzo de este día es “maratónico”. A Dios gracias terminamos todo lo que teníamos que hacer (ni yo puedo creerlo) y hace un rato que estamos en nuestras respectivas casas ya listos para dar por concluido el día. Si no hubiera sido por una cantidad de hermanos que nos ayudaron (especialmente Rocío Garrido) lo que logramos hoy habría sido materialmente imposible.

¿Sabes? En El Salvador no me gustan las colas… no me gusta esperar… no me gustan los trámites burocráticos… no me gustan las oficinas de gobierno… no me gustan los formularios, los pagos de tasas e impuestos o cualquier otro trámite relacionado con los procesos gubernamentales. He descubierto que acá en Colombia… ¡tampoco me gustan! Las oficinas de gobierno son iguales vayas donde vayas… a mí me parece que son simplemente una extensión de la naturaleza humana. Todo el estrés de acompañar a mi hija en este proceso me ha dejado literalmente agotado… especialmente porque yo sabía la manera como terminaría el día.

Esta noche dije oficialmente adiós a mi hija… mañana regreso a El Salvador… la despedida sucedió al final de un día agotador… cuando ni las fuerzas físicas ni las emocionales estaban en su mejor estado. Fue… dificil. Punto.
Baste decir que no me gustó… para nada.

Como te dije hace unos días, este viaje a Colombia iba a estar plagado de posts “muy personales”… podría comentarte otras cosas… he estado en el libro de Josué aprendiendo (y reaprendiendo) algunos principios para mi vida… he disfrutado de la preciosísima amistad de algunos seguidores del Rey con quienes mi espíritu se acopla muy fácilmente… he tenido algunas muy buenas conversaciones ministeriales con Rudy (quien es “más unido que un hermano”) y con otros de los pastores que hay acá… he podido tener muy buenos tiempos con Dios a solas…. pero, mi corazón esta noche está embargado por las emociones de un día largo de despedida. ¿Quien sabe? Quizás debería haber titulado el post de hoy: “Los Pastores también Lloran”… no habría sido totalmente inapropiado.
Estoy cansado… buenas noches…

Nos vemos mañana.