(-5) Sobre la responsabilidad de pastores y pastoreados…


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Hazme un favor: Lee este post hasta el final. Es largo, pero creo que es importante.
Acá voy…

Piénsalo. Uno: El estado de la sociedad es un reflejo directo de la condición de la iglesia. Dos: La calidad de la vida espiritual de quienes se sientan en la banca está severamente condicionado por la calidad de la vida de quienes están parados detrás del púlpito. Suma la realidad uno con la realidad dos, revisa la condición de la sociedad en la que vives… y saca las cuentas. Ser “pastor” es una posición de mucha responsabilidad; a veces creo que el peso de la misma es demasiado. Conozco pocas ocupaciones que sean tan criticadas como la del pastor de una iglesia. A veces con razón, a veces sin ella, pero los pastores rara vez son tratados sin una idea preconcebida. Algunos consideran invariablemente que todos los pastores somos santos de Dios… otros creen que todos somos… hmmm… dejémoslo en “malos hombres” para no entrar en detalles.
Todos los que generalizan están equivocados.
A riesgo de generalizar, opino que los que tienen la culpa somos los pastores mismos.

¿Sabes? Si piensas que soy demasiado duro con los que somos pastores (yo el primero en sentirse responsable de lo que hablo), creo que te equivocas. Cualquiera con una mediana capacidad de análisis -que mantenga sus criterios leales a la verdad de las Escrituras- te dirá que hay algunos que llamándose pastores son una desgracia para el evangelio. Sin embargo, esta noche no hablo de los malos ejemplos -sembrados por el malo cual cizaña entre el trigo- sino que me refiero a que los seguidores de Rey deben apoyar a los ministros que han mantenido sus motivos enfocados en el reino y en la gloria del Rey. En realidad, la inmensa mayoría de pastores que conozco son buenas personas, y si bien algunos jamás serán reconocidos en esta tierra por su fiel corazón para el Rey mi punto esta noche no se trata de reconocimientos, sino de tu apoyo y de tu participación en el ministerio de aquellos que Dios puso para que te equiparan para servir.

Si eres pastor, te desafío a ser responsable. Si te gusta más la terminología Bíblica… se fiel. Cuando un pastor no es fiel a su llamamiento, es -por definición- un infiel. No hay manera de ser demasiado enfático con aquellos que hemos escogido dedicar nuestras vidas a cuidar el aspecto terrenal de los elementos eternos: las almas, la Biblia, el evangelio. Si la expansión del reino y la transformación de vidas no es el asunto central de tu negocio en esta tierra, te equivocaste de llamamiento y te animo a buscar otra cosa que hacer en esta vida. Así como me indigna el legalismo, me indigna igualmente la mediocridad en el pastorado; me molesta cuando veo que el ministerio es usado como refugio de haraganes o cuando es realizado sin corazón, sin pasión o sin excelencia. Sin embargo, después de más de 25 años en esto también se que ser pastor no es tarea fácil… ciertamente no lo es cuando se quiere hacer las cosas correctamente. El pastorado necesita de total dependencia de Dios y del total apoyo de los que están empujando la carreta del ministerio sin ser pastores. Por eso, si no eres pastor sino que eres parte de lo que muchos llaman “los miembros de la iglesia” creo que no hay forma lo suficientemente intensa de pedirte que apoyes a tus pastores en su ministerio, que los sostengas en oración continuamente y que consideres cuidadosamente toda instrucción dada por él/ellos que provenga de la sana doctrina. Nadie gana nada -y muchos pierden mucho- cuando en vez de ser parte de quienes empujan la carreta del ministerio participas del diabólico freno frontal formado por la crítica, la apatía, o el voraz consumo de los recursos espirituales de tus líderes.
Nadie mejor que tú para dictaminar de cual lado de la carreta estás.
Lo que está en juego es más que “la iglesia”.
Lo que está en juego es la sociedad misma.

Estoy convencido que la única manera de cambiar nuestra amada América Latina no es por la vía de los políticos, los programas sociales y los esfuerzos gubernamentales y no-gubernamentales del desarrollo humano. Aplaudo a quienes participan de esto y lo están haciendo bien. Su contribución es indispensable. Creo que -aun sin saberlo e incluso sin desearlo- ellos mismos son emisarios de Dios. Pero el problema del hombre es principalmente un problema del alma, y los que pueden resolverlo no son los políticos ni los otros agentes sociales.
Para eso Dios dejó a la Iglesia.
Es la responsabilidad de los pastores y los pastoreados.

Haz la parte que a ti te toca.
Allí te dejo la inquietud.

 

Nos vemos mañana.

Un pensamiento en “(-5) Sobre la responsabilidad de pastores y pastoreados…

  1. Julio y todos aquellos pastores que trabajan dejando que Dios sea el Rey y Señor de cada corazón, cuenten con mis oraciones. Por aquellos malos dirigentes también mis oraciones estarán presentes. Ustedes pastores dirigentes no dejen de orar por los hermanos en la fé, para que cada día seamos más los que dejemos que Dios
    sea el dueño y Señor de nuestras vidas.
    Como dijo Julio somos la base de la sociedad, ojalá cada uno de los integrantes de nuestros hogares, dejen a Dios governar en nuestros corazónes.
    Bendiciones!!!!!

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