Lo que aprendo de Gálatas 2… -los no-negociables- (II)


ERDH_Blog_04

No es negociable el respeto a toda la libertad que nos da el Evangelio.
Anoche te presenté 4 no negociables… o al menos, elaboré un listado de ellos. Quiero tomar estos días para desarrollar las ideas y animarte a ponerte en pie de lucha contra el legalismo en tu pequeño mundo.

Como te dije ayer: el legalismo es terrorismo… de la peor clase.

El primer no negociable está en Gálatas 2:1-3. Déjame exponerte mis pensamientos sobre este único punto esta noche. Te lo repito:

  1. No es negociable el respeto a toda la libertad que nos da el Evangelio.

Lo ocurrido en los versículos iniciales de Gálatas 2 no es más que una referencia a uno de los capítulos más trascendentales de la historia del cristianismo: Hechos 15. Es el recuento -por parte de Pablo- del concilio (y probablemente alguna reunión previa al mismo) en la que el Apóstol a los gentiles presentó ante las autoridades eclesiásticas su postura sobre la ley y la gracia… sobre la circuncisión y la incircuncisión …sobre los judíos y los gentiles. La pregunta era… ¿debe guardar un gentil la ley judía (“hacerse judío”) para ser parte de los seguidores de Jesús? La respuesta unánime fue… No, no tiene que hacerlo y no necesita guardar los ritos externos del judaísmo. Por eso, Pablo concluye… “Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse;”. La gracia había triunfado sobre la ley. Hechos 15 28 declara que “ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias…”
El Espíritu Santo guió a los líderes a tomar tal decisión.
Puedes creerlo, el mismo Espíritu nunca impondrá tales regulaciones.
¿Más claro? Los legalistas no siguen la guía del Espíritu Santo.
Los gentiles fuimos declarados libres de los ritos externos del judaísmo.

Si esto no hubiera sucedido, hoy tendríamos que guardar el sábado, no podríamos comer carne de cerdo, no habría camarones en tu dieta, no podrías vestir de lino y lana, no podrías llevar una carga ni trabajar el día sábado… tendrías que circuncidar a tu hijo de 8 días de nacido, tendrías que dar tres diezmos de tus ingresos, tendrías que subir a Jerusalén tres veces al año… la lista de los 613 mandamientos de la ley, más sus implicaciones, más las regulaciones partidas de las definiciones de las implicaciones -hasta el punto más infinitesimal de cada aspecto de la vida- dominarían por completo tu existencia. Reglas sobre vestir, comer, andar, trabajar, disfrutar, cortejar, leer, y cualquier otra actividad controlarían tu vida. La música estaría regulada. Las amistades estarían reguladas, Los gustos y deseos estarían regulados. Habría reglas que regularían las reglas y sistemas de penitencia que regularían la manera en la que tú mismo te regularías. Habría un ejército de religiosos supervisando cada uno de tus actos.
Afortunadamente, la gracia nos hizo libres.
“Ni aun Tito, con todo y ser griego, fue obligado a cumplir un rito externo”
¿Cómo gritar un “me gusta” lo suficientemente sonoro para expresar el gozo de tal realidad?

Pero, los legalistas actuales aún no han entendido esta verdad. No comprenden que ser como Jesús no es el resultado de forzar los cambios externos. No entienden que, en la libertad del evangelio, los ritos, métodos, maneras, son negociables… lo que es no negociable es precisamente la libertad en cuanto a las formas. La libertad de adorar no es negociable… cómo se hace sí lo es. La libertad de ministrar no es negociable… cómo se hace sí lo es. No comprenden que criar a tus hijos/hacer negocios/ comer/ beber/ vestirse/ oir música/ etc.,etc.,etc para Dios no es negociable… cómo se hace sí lo es.

No negocies. Dios dictó nuestra libertad ¿quién se atreve a querer esclavizarte otra vez?. La pregunta no es “¿Qué dice mi iglesia?” “¿Qué dice el pastor?” “¿Qué dicen los líderes?” “¿Qué dice la tradición?” o “¿Qué dicen los cristianos?”… la pregunta es “¿QUE DICE DIOS?” Y lo que Dios dice nos hace concluir: No es negociable el respeto a toda la libertad que nos da el Evangelio.

Por eso, hay que resistir toda presión que provenga de un espíritu legalista.
Pero de eso te hablaré en mi próximo post.

 

Por el momento…

 

Nos vemos mañana.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s