Sobre la inquietud de servir a Dios a tiempo completo… (I)


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En fechas recientes he notado de manera creciente una realidad que causa en mí sensaciones encontradas. Por un lado he escuchado de muchos que están genuinamente interesados en el ministerio completo -deseando abandonar sus medios de vida acostumbrados- con la intención de servir a Dios; por el otro lado, percibo que la idea detrás de muchos es que la única manera de servir a Dios es haciéndolo a tiempo completo.
Hmmm… si lo primero es loable, lo segundo es preocupante.
Te explico.

El ministerio hecho por “los profesionales” (para usar un término que francamente detesto) suele ser visto por algunos como la meta para todos los creyentes que “de verdad” están tratando de avanzar el reino y servir a Dios. Conozco a jóvenes -y no tan jóvenes- que gustosamente considerarían un llamamiento a tiempo completo si Dios hablara “lo suficientemente claro”. Al hablar con ellos no me resulta extraño un cierto dejo de nostalgia-decepción por “no haber sido llamados”. Mi reacción a esto es reafirmar que “el ministerio” es un privilegio… un acto de gracia por parte de Dios para algunos… pero este acto de gracia no hace que los que trabajan para la iglesia (o para el organismo espiritual que sea) sean especialmente mejores, superiores o mayores. La gracia es gracia siempre (por evidente que parezca)… y si el llamamiento es por gracia no hay nada especial en aquellos que lo reciben. Por otro lado, la última vez que leí Efesios 4:11-13 era evidente que el ministerio no es una cuestión de “los santos pagados”… es más bien el propósito de Dios para todos los creyentes. Piénsalo. Hay ministerio fuera de las actividades de la Iglesia local a la que asistes en proporciones descomunales. Francamente hablando, hay oportunidades de servir a Dios que son tan propias de un recién convertido joven que aquellos que tenemos años de estar en estas lides no podemos ni siquiera considerar como posible que estén dentro de nuestro alcance.
No tienes que estar a tiempo completo para servir a Dios.

Esta noche quiero animarte a que sirvas a Dios en el lugar en el que él te ha puesto a funcionar en la vida. Si eres madre, ministra a tus hijos. Si eres esposa, ministra a tu esposo. Abre los ojos y date cuenta que eres las manos de Dios (y su boca) allí en tu oficina, en tu universidad, en tu empresa, en tu grupo de amigos. Enseña la Biblia con profundidad… tanto como puedas; hacerlo no es monopolio de los pastores, sino que es el resultado de aquellos que están interesados en exponer con fidelidad el mensaje de las Escrituras. ¿Sabes? las libertades que tienes como un “no pastor” o un “no religioso” incrementan tu potencial de manera exponencial, aprovéchalas. Nunca serás considerado “raro”, ni santo, ni piadoso… ni nada de esas cosas extrañas que ponen nerviosos a quienes necesitan de Dios pero no saben como encontrarlo.
Si Dios te llama al ministerio a tiempo completo, serás privilegiado.
Pero… ya eres privilegiado porque él ya te llamó y te dio un lugar para que le sirvas.
Y de remate, a menudo hace que ese lugar te sostenga económicamente.
Hmmm… hay un par de cosas que me gustaría añadir a estos pensamientos.
Prometo hacerlo mañana.

Esta noche deseo para ti, que Dios te use.

 

Nos vemos mañana.

4 pensamientos en “Sobre la inquietud de servir a Dios a tiempo completo… (I)

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