Yo, bendecido… ¿y tú?


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Hoy fue un día inusualmente intenso. Narrártelo no tendría mucho sentido… pero debo decir que cada una de las últimas 18 horas fueron aprovechadas al máximo. La noche no fue la excepción… recién acabo de entrar a casa después de una sesión intensiva de producción de El Reto de Hoy realizada en horario extraordinario para poder estar listos con algunos programas que saldrán al aire en el futuro cercano. Al terminar el día y hacer un barrido mental a todo lo que sucedió desde antes de las 7 AM y a todas las personas y todas las circunstancias con las que me topé hoy solamente puedo decir que me siento bendecido por trabajar con tanta gente buena a mi alrededor. Comenzando con la bendición de una esposa espectacular y una familia especial -en el mejor sentido de la palabra- y pasando por los estudiantes en mi clase de Predicación Expositiva o por el equipo con el que laboro haciendo el ministerio -especialmente Steve- no puedo pensar en mejores personas para desempeñarme en lo que Dios nos ha puesto a hacer. Luego en la tarde, tuve la oportunidad de hacer un programa en vivo en Radio Progreso y compartir cabina con David Aguilar… muy bueno. David está poco a poco creciendo y desarrollándose para ser usado por el Rey… y es un privilegio ser testigo de como Dios va fortaleciéndole y enseñándole en el ministerio. Luego, desde la tarde hasta hace unos minutos (es casi medianoche) Iván y yo trabajamos junto con René Araujo en ERDH. René nos ayuda en momentos como este… fuera del horario normal -y sin el menor beneficio para sí mismo- y está dispuesto a cumplir con gozo y con excelencia las funciones que “no le tocarían” para que el reino se expanda a través del programa.
Como te dije, me siento bendecido.

¿Sabes? Por otro lado, el día estuvo lleno de problemas. Podría contarte de las dificultades, de los líos y de los desafíos -casi insalvables- que hay por doquier en esto que llamamos “el ministerio”. Podría decirte las cosas que no salieron bien. Podría señalarte algunos fracasos -propios y extraños- que simplemente no deberían ser. Pero enfocarme en eso y no en el Dios poderoso que me ha dado tan buenos compañeros de viaje (especialmente cuando el viaje no siempre es en primera clase ni con aire acondicionado) sería inapropiado… y muy injusto. Ninguno es perfecto… todos podemos crecer. Pero son los idóneos para seguir adelante.

Esta noche te animo a que te enfoques en el aspecto debido de tu realidad. Tú también has sido bendecido. Quizás no lo notes… quizás no quieras notarlo. A veces, nos es más cómodo quejarnos y sentir autoconmiseración por el “aspecto duro de nuestra triste realidad”. Lo entiendo, yo también lo he hecho… y no me ayudó ni en lo más mínimo.
Por eso, escojo sentirme bendecido.
Y te animo a que tú también lo hagas.

 

 

Nos vemos mañana.

Un pensamiento en “Yo, bendecido… ¿y tú?

  1. Muchísimas gracias por compartir estas palabras, sin duda alguna nos animan y son de mucha bendición para mi vida, agradezco a Dios por tener ese equipo tan especial en la iglesia, Dios continúe usándolos de la manera que lo hace para edificarnos, bendiciones!!!

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