Dios está en los Detalles…


blog 2El diablo está en los detalles. Al menos así reza un viejo adagio ahora anglosajón que es, al menos aparentemente, de origen alemán. Su significado en la sapiencia popular: si vas tras lo importante en algo debes prestar atención a los detalles. Punto. La perspicacia de esta observación es evidente en cada área de la vida… si quieres cultivar un buen matrimonio pon atención a los detalles… si quieres cocinar un suculento banquete no puedes descuidar los detalles… si quieres hacer ministerio, comenzar un negocio, realizar un viaje con éxito… todo, todo, todo está en los detalles. Por supuesto, las cosas espirituales no escapan de este ubicuo principio.
Te explico.

Esta mañana en la clase de predicación expositiva que estoy impartiendo en el Seminario de VidaNueva, llegamos a la segunda habilidad que estamos desarrollando en este proceso de “aprender a predicar” con todos mis alumnos. El enunciado de esta habilidad -que consiste en “ver lo que está en el texto”- dice que “el poder de observación es vital para identificar y notar los detalles significativos que determinan el significado de un texto”. No solo el diablo está en los detalles… la buena predicación consiste precisamente en un proceso de observación (examinar- identificar – recolectar los detalles del pasaje) de manera que puedan ser posteriormente catalogados, analizados, investigados, diagramados y eventualmente usados para producir los enunciados de un sermón que proceda del texto que estamos exponiendo. Los detalles de los que te hablo incluyen, pero no están limitados a, la estructura del texto, el desarrollo de las ideas, las palabras principales, los temas teológicos, las comparaciones que allí se presentan, los verbos -con sus tiempos y modos considerados- con los que el autor desarrolla la acción, las comparaciones, los contrastes, la correlación gramatical, los propósitos, los resultados, el lenguaje figurado, el lenguaje descriptivo, las repeticiones, la puntuación, las palabras clave y algunas otras docenas de variables que suceden en apenas unas cuantas líneas de texto. Todo eso  está allí… en el texto. Mi clase está analizando un pasaje de apenas tres versículos y tienen como tarea presentar 300 detalles distintos que aparecen en el texto… y, créeme, podría haberles pedido el doble o el triple sin que ellos tuvieran que “inventar” nada que no estuviera allí.
Solo hay que fijarse en los detalles.

Esta noche quiero animarte a que seas detallista para las cosas de Dios. Sé meticuloso, ordenado, intenso, intencional y busca los detalles en lo que sea que hagas para él. Te tomará más tiempo que si lo haces superficialmente pero el resultado será más acorde a nuestro Rey… el amo de los detalles en esta realidad y cualquier otra.
Es que si el mundo propone que el diablo está en los detalles, los creyentes debemos mostrar que el creador de cada detalle es Dios.
Así es. Dios está en los detalles.
Acompañémosle.

 

 

Nos vemos mañana.

 

 

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