Descanso para el alma…


Como te dije la otra noche, actualmente estamos “entre libros” en VidaNueva… recién terminamos el estudio de Esdras y estamos por comenzar una serie sobre la Carta de Pablo a los Gálatas; desde ya espero con un marcado sentimiento de anticipación lo que Dios hará entre nosotros en esa pequeña pero muy especial epístola. Para esta mañana, precisamente aprovechando este período breve entre libros, tomé la decisión de que estudiáramos en VidaNueva uno de los pasajes más conocidos -y más necesitados- de los evangelios. En Mateo 11:28 Jesús dijo “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. Tremenda declaración… poderosas palabras… fabulosa promesa.
¿Por qué entonces vivimos cansados?

Cuando el alma está cansada la vida se ve gris. Punto. Las razones que agotan nuestra alma son muchas …conflictos internos de nuestro carácter, relaciones rotas o defectuosas y dañinas, episodios de salud deteriorada por un período prolongado, sufrimiento continuo de quienes amamos, frustración por hábitos que se tornan amos de nuestras decisiones, rencores, carencias… como te dije, la lista es larga. La respuesta para cada una de ellas es simple: Jesús. El contexto del pasaje lo deja bastante claro… “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre” dice Jesús… “así le plació” al Padre. No solamente es que puedes traer tu carga a él para que se haga cargo de ella y obtengas reposo inmediato, sino que puedes tomar su yugo -el estilo de vida propuesto por Jesús- y obtener reposo permanente para el alma.
¿Por qué entonces vivimos cansados?

Creo que la razón central está en la declaración previa en el mismo contexto. Jesús, orando al Padre, dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños”. Piénsalo. Las cosas profundas de Dios están escondidas de los peritos y expertos en la vida… toda su astucia y capacidad de raciocinio solamente es un estorbo para creer y confiar en la simplicidad de la decisión del Padre: la respuesta está en Jesús… simplemente en Jesús, siempre en Jesús y solo en Jesús. Vivimos cansados en el alma porque hemos perdido la capacidad de ser simples y creer cual si fuéramos niños.

Esta noche quiero animarte a deponer las dudas sistemáticas, los “peros” y el vicio de sobreanálisis de tus circunstancias y empezar a creer como un niño. ¿Puede Jesús hacerse cargo de la carga que agota tu alma… o no puede? ¿Crees? … me refiero a que si “crees como un niño”. Si eres un seguidor del Rey se que puedes creer como un niño… es que esa es la condición única en la que pudiste convertirte en un hijo de Dios.
El quiere darte descanso al alma.
Y ese descanso es precioso.

Déjame cerrar con uno de los pasajes que estudiamos hoy. Salmos 116:7 dice:

Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, porque Jehová te ha hecho bien. 

Eso deseo para ti esta noche.

 

Nos vemos mañana.

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