¿La Iglesia, mi Iglesia o nuestra Iglesia…?


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Esta noche reflexiono en algunas de las conversaciones que mantuve a través del día -fue una jornada de diversas reuniones con diferentes miembros del staff- y pienso en una plática en particular que tuvimos esta tarde con el resto de los pastores. Lo que allí conversamos se refería a VidaNueva, pero creo que las aplicaciones funcionan para cada congregación en cada lugar del planeta… hablamos de “la Iglesia”.
Bueno, en realidad fue más que eso.
Hablamos de los riesgos de no pertenecer.

Uno de los problemas grandes de la sociedad en la que vivimos es lo torcido que se encuentra el concepto de pertenencia a una iglesia local. En parte es porque los que somos líderes hemos abusado de intentar imponer el compromiso hacia muchos que aún no estaban listos para tomarlo… en parte porque la naturaleza humana -tan presente en todos los ámbitos de la vida- tiende a aconsejar a los creyentes a “no someterse” a una iglesia …como si tal cosa fuera algo malévolo o malvado. Pero no es ni lo uno ni lo otro. La pertenencia a una congregación local es algo…bíblico. Punto.
No pertenecer es anti-bíblico.

No es raro -como nos lo dijo Rudy Garrido en la reciente conferencia de misiones- que las iglesias de nuestros días están atestadas de “turistas espirituales”… hermanos y hermanas que pretenden disfrutar de los beneficios de una congregación pero que nunca llegan a sentirse “locales”. Casi en cada ciudad hay una o más congregaciones que son las atracciones de moda para los creyentes que les gusta turistear ministerialmente. Ni siquiera tiene que ver el tiempo en el que te mantienes en una iglesia “X”… es más bien la actitud con la que allí te congregas. Puedes ser miembro de “la” iglesia a la que ahora asistes por años y años sin llegar nunca a pensar que es “tu” iglesia. En el corazón hay cero pertenencia. Más difícil aun será que pienses en “la” iglesia en la que te congregas como “nuestra” iglesia… eso implicaría propiedad conjunta, asociación profunda con otros creyentes, condominio espiritual intenso… algo que suele suscitar inquietud y desazón a quienes prefieren “no meterse en la vida de nadie para que nadie se meta en sus vidas”.
Error. Craso error.
Piénsalo. Sin pertenencia no hay crecimiento personal y no hay avance del reino.

¿Y qué hay que hacer para “pertenecer”? Bueno… cada iglesia es diferente …cada congregación tiene su estilo, tamaño, forma de gobierno, énfasis, doctrina, reglas, requisitos, etc., etc. No me considero un experto en lo que hacen otras iglesias, por lo que me cuidaré de no decir nada negativo de lo que otros hacen… apenas si comprendo los pormenores de VidaNueva… y pienso que no habría espacio en el post de esta noche para contestar mi pregunta: ¿Y qué hay que hacer en VidaNueva para “pertenecer”?
Déjame contestártela en los próximos días. Baste esta noche decir que quienes no pertenecen se pierden de mucho aunque asistan cada domingo.
Es que la iglesia es más que lo que pasa el domingo. Punto.

Y tú… ¿Cómo llamas a tu iglesia?: ¿”La” iglesia? ¿”Mi” iglesia? ¿”Nuestra” iglesia?
Allí te dejo la inquietud.
Mañana te hablaré un poco más de esto.

 

 

Nos vemos mañana.

2 pensamientos en “¿La Iglesia, mi Iglesia o nuestra Iglesia…?

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