Cuando lo popular no es lo correcto…


Antes que nada, muchas gracias por orar por los equipos misioneros que hoy hicieron sus rutas de regreso a casa. Los grupos de Guatemala y Nicaragua llegaron esta tarde sin novedad, cansados pero muy contentos y satisfechos de lo que Dios hizo por medio de ellos y en ellos la última semana. El Equipo de Costa Rica estaba ya en territorio salvadoreño hace unas tres horas y esperamos su llegada a las instalaciones de la Iglesia en la próxima hora más o menos. El viaje de ellos también fue una bendición… Dios ha sido bueno, es lo único que podemos expresar después de una semana tan intensa como la que hemos vivido durante los últimos días.

Yo, por mi parte, he pasado el día completo con el corazón metido en lo que voy a enseñar mañana… uno de los pasajes más fenomenales de la Biblia y -con toda seguridad- “el mejor” trozo en el libro de Esdras: apasionante, apabullante, impactante. Esdras capítulo 9 es uno de esos pasajes -de los que te he hablado antes- en los que tengo mucho temor de “no hacerle justicia” durante la exposición a la iglesia …estos trozos me obligan a prepararme con toda el alma y luego descansar por completo en el hecho de que el verdadero maestro es el Espíritu Santo y que será él quien lo aplicará en las mentes y las conciencias de quienes estén allí mañana durante el día. El pasaje habla de un tema que es poco tratado hoy, al menos de la manera debida, y del que los predicadores de la salud y la prosperidad se alejan haciendo el mejor de sus esfuerzos. es que, en el mundo espiritual a menudo lo popular no es lo correcto. Esdras 9 habla del pecado, de la reacción que debemos tener cuando somos conscientes de él, de las consecuencias terribles del mismo, de la conmoción que causa en quienes conocen a Dios y de la confesión que es debida… no solamente para que Dios nos perdone y nosotros salgamos con la sensación de que “aquí no ha pasado nada”, sino para mostrar nuestro acuerdo con Dios en detestar lo que para él es tan detestable.

Esdras y los hombres que se juntaron a él (llamados por él mismo como “los que temían las palabras del Dios de Israel”) le dan 6 nombres distintos al pecado del pueblo (en este caso, casarse con los pueblos de la tierra), y cada uno de ellos enfatiza la responsabilidad del pecador. Por cierto, el problema con casarse fuera del yugo de la misma fe estriba en que Dios desea el contacto de lo santo con lo inmundo no para hacer una mezcla de ambos, sino para cambiar lo inmundo en santo… y regularmente, lo que sucede es que el pueblo de Dios se contamina en vez de descontaminar a quienes no conocen al Rey. Los nombres mencionados por todo el capítulo y sus definiciones son:

  1. Pecado: transgresión voluntaria de un precepto.
  2. Prevaricación: dar un juez o funcionario -a sabiendas- una resolución injusta.
  3. Iniquidad: maldad, injusticia grande.
  4. Delito: culpa, quebrantamiento de la ley.
  5. Malas Obras: acciones injustas.
  6. Infracción: quebrantamiento de una orden.

Hablar del pecado puede sonar anticuado para muchos, pero no lo es para Dios. Y ciertamente no lo debe ser para nosotros. Llamar “a todo” pecado es un grave error… pero no reconocer que es pecado lo que verdaderamente es, es un error más grave. Hmmm… podría seguirte hablando de esto toda la noche, y ya es demasiado tarde… quizás mañana te escriba un poco más al respecto.

Te dejo el resumen de la semana de El Reto de Hoy, para que aproveches para ponerte al día.

Nos vemos mañana.

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