El síndrome del experto…


En todos los campos de la vida existen quienes son expertos… tú sabes, los “peritos… entendidos, experimentados, hábiles, prácticos en una ciencia o arte” que tienen el dominio completo de aquello a lo que han dedicado su vida. Me imagino que en algún momento de la vida de todos, cada uno es en algún grado un experto (perito) en algún área de la vida… algunos en física cuántica, otros en cocina, otros en ajedrez, etc., etc., etc… algunos a causa de su formación académica, otros por haber participado de procesos de mentoría (como aprendices), otros por razones aún más empíricas -formándose a sí mismos- o por ser autodidactas en alguna ecléctica combinación de todas los métodos anteriores. Hasta acá, creo que todos estamos de acuerdo: En todos los campos de la vida existen quienes son expertos. Punto.
El problema es cuando nos creemos expertos en todos los campos.
Y no dudamos en hacérselo saber al mundo entero.

Una de las cosas que más me impactó en la conversación con Darío González que salió al aire hoy en El Reto de Hoy fue el concepto de la sumisión como él la definió. Aprendimos que la sumisión -una disciplina espiritual- poco o nada tiene que ver con la jerarquía o con tu posición en la vida; ni siquiera con tu conocimiento o con la opinión formada que tienes sobre algo en tu entorno… la sumisión es la actitud en la que reconoces que tu manera de hacer las cosas o tu punto de vista no es el único acertado y no siempre es el mejor. En otras palabras: no eres el experto.
O al menos no eres el único experto.

En una era en la que todos estamos tan acostumbrados a dar nuestra opinión sobre todo y sobre todos (cómo alguien maneja, canta, cocina, baila, dirige, juega, predica, etc.) y en el que los medios digitales están tan a nuestra disposición (este blog es un ejemplo vivo de tal afirmación) todos corremos el riesgo de volvernos expertos, dar opiniones, hacer afirmaciones, exteriorizar críticas e incluso tirar piedras en áreas que no dominamos. Si estás pensando que “todos tenemos derecho a expresar nuestra opinión”… ¡estoy totalmente de acuerdo! (por eso escribo), pero cuando ante la razón (o ante las opiniones de otros tan “peritos” como nosotros) no damos nuestro brazo a torcer y nos aferramos a nuestra posición experta… es el momento de poner en práctica la disciplina de la sumisión. Es que… padecemos de “el síndrome del experto”.
Y algunos casos… ¡son severos!

Piénsalo. La sumisión como disciplina se concreta cuando buscamos el bien de los demás y lo ponemos sobre el nuestro… pero esto no sucederá mientras nos consideremos “sabios” y tal consideración surja de nuestra propia opinión. Si este es un problema contigo, ¡bienvenido al club! En vez de esperar que algo cambie mágicamente dentro de ti, te animo a que seas consciente de los momentos en los que tomas una posición de experto y que te hagas la disciplina de deponerla.
Así es: la solución al síndrome del experto es la disciplina de la humildad.
Ni más, ni menos.

Probablemente te convenga escuchar la conversación de esta mañana con Darío e Iván en El Reto de Hoy. Acá te dejo el audio… analízalo, practícalo, compártelo.
¡¿Quien sabe?! Podrías aprender algo.
A no ser que creas que este es tu problema.
Hmmm… ¿o sí lo es?

Acá está el audio:

Nos vemos mañana.

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