Pensando en Esdras y “La Causa”…


Hoy fue -al menos para mí- un día de extrema intensidad. Creo que no hay una mejor manera de describirlo. Como sabes, cada domingo es de mucha actividad por el sistema de multisitio que VidaNueva tiene en sus cultos, sin embargo por experiencia personal puedo decirte que “no todos los domingos son creados iguales”. Y hoy, fue uno muy intenso. La razón es que en mi corazón ardía uno de los temas centrales del cristianismo …uno que lamentablemente es pasado por alto demasiado a menudo o que es sacrificado en el altar de la predicación destinada a satisfacer las necesidades sentidas de las audiencias en las iglesias.
Hoy expuse a VidaNueva mi sentir sobre “la causa”.
¿Cuál es la causa? Hmmm… ¡que bueno que preguntaste!

1 Reyes 8:59-60 dice:

Y estas mis palabras con que he orado delante de Jehová, estén cerca de Jehová nuestro Dios de día y de noche, para que él proteja la causa de su siervo y de su pueblo Israel, cada cosa en su tiempo; a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová es Dios, y que no hay otro. 

Esa es la causa. No es una iglesia. No es un ministerio. No es el discipulado, ni es tampoco el evangelismo. No es un movimiento humano -ni siquiera “misiones”. No mi hermano, la causa es que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová (Padre, Hijo y Espíritu Santo) es Dios, y que no hay otro. Por supuesto, el que sepan que él es Dios implica la sumisión al señorío soberano que él se merece. Tú y yo hemos sido llamados a vivir para la causa, soñar por la causa, cambiar nuestro mundo por la causa y morir por la causa.
Y eso, precisamente, fue lo que Esdras subió a hacer a Jerusalén desde Babilonia.

Lo que aprendimos hoy es que tú y yo podríamos ser los Esdras de nuestro tiempo. Es más, después de rumiarlo un poco más creo que este mundo no puede darse el lujo de que no seamos los Esdras de nuestro tiempo. La causa ha sido encomendada a la Iglesia y si nosotros callamos… no hay plan B. Sin ánimo de sonar grandilocuente, no hay otra razón válida más poderosa en este universo que vivir para la causa; de hecho, te desafío a que me des una. ¿Qué es más grande que la gloria de Dios? ¿Qué más importante que su dominio o reino sobre lo que él ha creado? ¿Qué hay que sea más trascendental que todos (no “algunos”, sino “todos”) los pueblos de la tierra se den cuenta de que no hay otro que tenga el derecho de decidir sus destinos y de recibir su adoración (y no me refiero sólo al acto religioso que sucede dentro de una iglesia)?

Por eso hoy vimos tres principios simples en la vida de Esdras …indispensables… necesarios para que la causa sea avanzada y nuestra sociedad sea transformada. Si quieres escuchar el audio del mensaje, estoy seguro que estará disponible en ibvn.org en un par de días… por hoy, baste decir que estos principios se resumen en tres pensamientos:

  1. No avanzaremos la causa ni cambiaremos nuestro mundo si no somos inspiradores en nuestro propósito. Piénsalo. Tenemos el mensaje más trascendental en este planeta y a veces nos vemos “rogándole” a la gente para que lo escuche. Ridículo. Si no podemos persuadir de la importancia de la causa y personificarla con nuestra vida dificilmente cambiaremos a nadie. Punto.
  2. No avanzaremos la causa ni cambiaremos nuestro mundo si no somos intensos en nuestro proceder. Tenemos el mensaje más importante y la responsabilidad más alta del mundo (literalmente) y a veces “arrastramos los pies” indolentemente en lo que se refiere a la causa mientras jugamos a la iglesia o a construir y defender nuestros pequeños reinos. Un completo sinsentido.
  3. No avanzaremos la causa ni cambiaremos nuestro mundo si no somos intencionales en nuestra preparación. Sabemos de nuestra responsabilidad e incluso queremos “ser usados por Dios” pero -la mayor parte de veces- esperamos que Dios nos use “a pesar de nosotros” y que de forma mágica haga un bypass a nuestra falta de preparación. Si Esdras hubiera sido así no habría “preparado su corazón para inquirir y cumplir” la ley de Dios. Dios puede usarte más allá de tus capacidades pero no te usará si insistes en fomentar tus incapacidades. Preparémonos.

Como te dije… fue intenso.
Pero así es la causa.
Dios no lo querría de otra manera.

Nos vemos mañana.

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