Decisiones, decisiones, decisiones… (una catarsis)


El post de esta noche es puramente personal… en un sentido, es una catarsis cuasi-purificadora de la conciencia en forma de post. Obviamente, no tienes que leerlo… además, no estoy seguro de que necesariamente traerá luz a algo en tu vida. Sin embargo, son mis pensamientos de esta noche…
Y de eso se trata este blog.

Acá voy.

Tengo unos días de andar pensando en algunos ajustes-proyectos-inquietudes-sueños-desafíos que creo Dios está trayendo a mi vida. Si lo notas, doy inicio a mi seguidilla de pensamientos con la palabra “ajustes” porque para satisfacer las inquietudes, realizar los sueños y cumplir los desafíos de Dios me será necesario realizar -precisamente- algunos ajustes. Si a eso le sumas que -por causa de la visión que Dios mismo nos ha dado- el ministerio de la Iglesia requerirá de más ajustes en el futuro cercano, la pregunta grande es ¿qué cambio? ¿qué quito de mi vida? ¿cómo lo hago? ¿cuándo comienzo? ¿por dónde comienzo?
Hmmm… la respuesta es simple: Todo es una cuestión de tomar decisiones.
Y luego, por supuesto, de ejecutar tales decisiones.

En un sentido, esta forma de encrucijada en la que me encuentro ha sido por muchos años mi habitat natural. Es decir, tengo que tomar decisiones todos los días (al igual que el resto de habitantes en el planeta Tierra). Por lo tanto, no debería ser tan difícil tomar una o dos decisiones adicionales ¿o sí?. En otro sentido, cuando la decisión que uno tiene que tomar requiere “quitar” algo de la vida …en ese momento el asunto se vuelve complejo. Especialmente cuando -como es mi caso- no hay nada de lo que hago que me disguste hacer… es que, honestamente, no hay mucho en lo que sienta que “debo realizarme”. Puesto de otra manera, todo lo que hago -las 18 o 19 horas del día que estoy despierto- me gusta. Aquí entre nos, las horas que duermo me gustan todavía más que el resto del día. También creo que la mayor parte de las cosas que hago “no son malas” (lo cual es, por cierto, una manera equivocada de catalogar la vida)… es decir, lo que hago cumple buenos propósitos; e incluso puedo decir que “cumplen medianamente bien” tales propósitos.
Entonces ¿qué quito?

Un momento… ¿deben las decisiones tomarse solamente en base a nuestros gustos personales? Hmmm… si algo he entendido de la Biblia todos estos años, me temo que la respuesta es “No”. ¿Deben las decisiones tomarse en base a las oportunidades que Dios parece abrir ante mí? ¿Es acaso la productividad el parámetro determinante en la toma de decisiones? Pienso que no. El quid del asunto es que mis gustos personales -o los tuyos si ese es el caso- o la productividad (por importante que sea) no son ni deben ser el determinante de la vida; ni del uso del tiempo, ni del dinero, ni de las energías de nuestra vida. Por algún lugar he leído que “si vivimos para el Señor vivimos y si morimos para el Señor morimos” y que “sea que vivamos o que muramos del Señor somos”. Entonces, mis decisiones no deben ser tomadas para mí ni para mis gustos… ni siquiera para la productividad en las áreas en las que nos desempeñamos.
No debemos decidir la vida en base a lo que nos gusta. Ni en base a lo que “producimos”.
Difícil de digerir ¿no?
Sin embargo, “así funciona la cosa”.

Cuando los proyectos-inquietudes-sueños-desafíos le pertenecen al Rey y a su reino, los ajustes deben efectuarse en torno a él. Tal pensamiento es liberador. Aunque tengo muy claro el concepto de responsabilidad y fidelidad en lo que hago, la realidad del reino llena de luz mi camino y me muestra que no vivo esta vida para satisfacerme a mí mismo ni para satisfacer a otros. Sino al Rey. Que “buscar primeramente el reino de Dios y su justicia” es la brújula que señala el norte de nuestras decisiones. Y que las decisiones que se toman para el Rey -con la sabiduría del Rey, en el momento en que el Rey indica y de manera que le traigan gloria a él- son siempre acertadas.

Mi conclusión de esta noche: persigue los proyectos-inquietudes-sueños-desafíos del Rey en tu vida. Haz los ajustes que sean necesarios. Punto.
Luego te cuento qué decido.

Te dejo el Reto de Hoy de este día:

 

Nos vemos mañana.

 

Un pensamiento en “Decisiones, decisiones, decisiones… (una catarsis)

  1. Estoy completamente de acuerdo con su pensamiento en cuanto a la toma de decisiones. Es tan dificil, sobre todo, tomar buenas decisiones. Aunque se que Dios le guiara a tomar la major, estare orando por ud. y todo su equipo ministerial. Bendiciones.

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