El hambre que todos necesitamos…


Graficos grandes.009-001Esta mañana iniciamos una nueva serie en El Reto de Hoy. En esta ocasión el cambio de velocidades nos llevará al estudio de uno de los personajes más inspiradores en toda la Biblia: el profeta Daniel. Quizás mejor debería decir “el político Daniel” …aunque a decir verdad podría llamarle “el prisionero Daniel”, “el prófugo Daniel”, “el paciente Daniel” o el “portentoso Daniel”. Trataremos de cubrir a través de la semana la trayectoria de una vida que partiendo de Jerusalén fue violentamente arrastrada hacia una de las experiencias más traumáticas a la que un joven puede ser sometido -Daniel fue hecho eunuco- y sobrevivió de manera sorprendente a las presiones más intensas a las que un creyente podría enfrentarse. Créeme, antes de terminar en el foso de los leones -físicos- Daniel había desarrollado una larga carrera política entre hienas y chacales políticos y escapado de manera extraordinaria a los ataques de un verdadero dragón espiritual.
Y en todo ese proceso la Biblia no registra ni un solo pecado.
Increíble.

La clave de la sorprendente vida de este hombre fue su relación con Dios. La clave de su relación con Dios fue su corazón determinado. La clave de la determinación de su corazón fue un hambre espiritual como pocas en la Biblia. Daniel tenía hambre de Dios. Piénsalo. Un muchachito que se mantuvo fiel a su Dios a lo largo de 70 años (él es un anciano en la mayor parte del libro que lleva su nombre en la Biblia) nos comprueba que es posible desarrollar el apetito correcto por el Rey de reyes.
Inspirador y desafiante ¿no crees?

¿De qué tienes hambre en la vida? La respuesta a tu pregunta determinará el rumbo de tu corazón. Algunos tienen hambre de poder, otros de dinero, otros de prestigio… los hay con apetitos voraces por “pasarla bien” o por satisfacer su deseo de “éxito”. También conozco a uno que otro anoréxico espiritual… que sencillamente ha suprimido todo apetito por lo espiritual… lo bueno o lo malo. Su apatía por la vida les hace padecer -a nivel espiritual- del aspecto de una existencia que está privada de la esencia de la vida misma. La realidad es simple: si no hay hambre -tarde o temprano- la vida se va y la muerte llega.
Por eso, todos necesitamos hambre de Dios.

Acompáñanos a Iván y a mí en esta interesante jornada de crecimiento. Cómo suele suceder en el programa, el ritmo es ágil, el ambiente es relajado y los conceptos -aunque muy bíblicos- pretenden ser simples. Hoy iniciamos Daniel con el principio del libro (¡por supuesto!) y aprendimos sobre el hambre de pureza.
Escúchalo, identifícate, compártelo.
No te arrepentirás.

Acá está el audio:

 

Nos vemos mañana.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s