¿Y la esposa del pastor? (II Parte, 5 años después)


Hoy escribo temprano pero el post es largo… sin embargo, es posible que valga la pena leerlo… como te he dicho antes: podrías aprender una o dos cosas útiles para tu servicio al Rey.

Acá voy…

Hace unos años -Mayo del 2008- escribí un post titulado “¿y la esposa del pastor?” (puedes leerlo dando clic acá) motivado porque en aquel entonces en VidaNueva comenzábamos a planificar un evento grande de pastores en el que incluimos alguna capacitación para las esposas de ministros. Mis pensamientos de esa noche del 2008 se sostienen… de hecho, al releerlos me parece que ahora tendría docenas de historias más que podrían ratificar lo allí descrito. Mi objetivo entonces era ponerte a pensar sobre el papel de estas mujeres “normales, pero con un papel especial …muy difícil” y de los errores que a veces cometemos en las iglesias al no entender la situación compleja en el que las esposas de los pastores se encuentran. Mi conclusión de aquella noche sigue siendo válida: “Cuida a la esposa de tu pastor… al hacerlo cuidas a tu pastor, cuidas a tu iglesia y cuidas la expansión del reino.”

Esta noche, el tema es el mismo pero el ángulo que me ocupa es distinto… en parte por una muy buena conversación que tuvimos con Chief (David Guadrón) por la tarde… en parte porque hoy estamos cumpliendo 27 años de matrimonio con Patty y pienso -y lo digo cada vez que tengo oportunidad- que yo solo no podría haber realizado ni un tercio del ministerio de todos estos años sin ella. No me refiero a que no podría haberlo realizado sin “una esposa”… hablo de que ella con sus capacidades y habilidades, pero más importantemente con su actitud y su corazón hacia Dios y su ministerio, eran indispensables para lo que hemos podido ver hasta ahora. Patty no es perfecta (me consta), ella es una mujer normal, pero con un papel especial. Sin embargo, yo soy un  testigo ocular del esfuerzo que ella ha desarrollado constantemente a través de los años para cultivar su corazón para el Rey… y soy un beneficiario directo en el ministerio de los logros que tal esfuerzo ha producido para el reino y para quienes amamos el reino.
Esta noche me duelo por los pastores que no están casados con una mujer así.
Algo de eso fue que hablamos esta tarde con Chief.
Te cuento.

Chief y yo hemos compartido una carga ahora ya por algunos años: cómo contribuir en el desarrollo de pastores eficaces para el reino. No hablo solamente de la capacitación académica o el desarrollo de las habilidades “técnicas” que un pastor requiere… ya hay muchos que hacen esto y, algunos, lo hacen muy bien. Nosotros mismos en VidaNueva tenemos las estructuras para aprender la Biblia  y desarrollar las habilidades ministeriales requeridas en el servicio a Dios. La carga nuestra es quizás un tanto más subjetiva… menos programática si me permites usar ese término. Digamos que estamos convencidos de que el buen ministerio se logra con el desarrollo del ministro. Te pongo acá en unos cuantos párrafos mis inquietudes… probablemente Chief podría complementarlas de mejor manera.

  1. Es necesario para el pastor tener siempre nuevos retos que le hagan estirarse en su capacidad ministerial. Aunque todos piensan que “se necesitaba un Saulo de Tarso” para escribir el Nuevo Testamento, a mí me parece que la lección más grande del Nuevo Testamento es que un Simón Pedro -pescador ignorante y del vulgo- puede convertirse en el escritor de dos cartas de exquisito corte literario en el que es capaz de derramar un océano de sabiduría y doctrina y empaquetarlo delicadamente en unos breves capítulos. Piénsalo. No hay buen ministerio si no hay crecimiento personal continuo.
  2. Es necesario que el pastor tenga una visión fresca de Dios para su vida y su ministerio. La falta de visión es un mal endémico en nuestras iglesias. No solo me refiero a una visión numérica o estructural -esa la tiene cualquier estructura de negocios o política de este mundo- sino a una contínua adecuación de nuestra perspectiva de la vida poniéndonos en la posición de súbditos de un Rey que avanza su reino y no de un pastor que gobierna su iglesia. Cuando lo primero no existe, lo segundo no funciona. No hay buen ministerio si no hay visión. Punto.
  3. Es necesario que el pastor sepa relacionarse con gracia con todos aquellos con quienes entra en contacto. La gracia es un elemento curioso… conlleva ese sentimiento abrumador que nos hace conscientes de nuestra indignidad y que genera el tipo de carácter que por agradecimiento a Dios comunica alegría, humildad, afabilidad y el deseo constante y contínuo de ser de bendición para todos; pero al mismo tiempo, ese mismo agradecimiento nos hace proteger la  santidad de Dios en todo lo que hacemos y en todo lo que nuestro ministerio realiza. En el punto de equilibrio entre ser de bendición para todos y ser santo para Dios está el carácter seguro de un ministro que descansa en la gracia del Rey y no en sus logros. No hay buen ministerio si no hay un espíritu de gracia.

Entonces… ¿y la esposa del pastor? ¿que papel juega en todo esto?
El más importante de todos. Ella puede ser la catapulta que lo impulsa o el lastre que lo detiene. Puede ser la compañera que lo apoya o el estorbo que le hace tropezar. Si la esposa no crece, el esposo tiene un tope. Si su fe flaquea, la participación de su esposo en la visión de Dios peligra. La boca de la esposa del pastor puede cavar más rápidamente su tumba ministerial que un equipo de enterradores entrenados en el mejor de los cementerios de tu ciudad. El buen carácter de la esposa del pastor puede ser el muro de protección que le permita a él refugiarse cuando “las cosas en el ministerio anden mal”. Y, créeme, todos pasamos por momentos en los que el ministerio anda mal. No es necesario que ella sea un súper mujer, ni que sea una súper ministra.
Basta con que sea madura y sea “la esposa de su esposo”.
Todo lo demás ya vendrá por añadidura.
Pero no es fácil.

Yo sé… me he extendido demasiado. Algunos pensamientos aún quedan en el tintero. Espero que no pasen otros cinco años antes de compartírtelos.
Esta noche me voy a dormir gozoso por Patty, una mujer madura que me ha hecho fácil ser pastor por todo estos años.
Aunque no es perfecta -y soy fiel testigo de ello- ella es la perfecta esposa para mí.

Te dejo el audio de El Reto de Hoy de esta mañana. Creo que vale la pena escucharlo.

Nos vemos mañana.

Un pensamiento en “¿Y la esposa del pastor? (II Parte, 5 años después)

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