El privilegio de criar hijos… (y un par de ideas extras)


Es tarde en la noche y -como todos los viernes- en unas horas estaré -junto con mi hermano Iván- en la cabina de El Reto de Hoy (en Radio Progreso 90.5 FM) contestando preguntas sobre la serie de esta semana. En este caso el tema que nos ha ocupado ha sido la crianza de hijos y creo que responder desde la Biblia las preguntas que nos han llegado de la audiencia será de beneficio para muchos.

Como hemos visto toda esta semana, criar hijos es uno de los privilegios más grandes que Dios puede darnos. De hecho, es mi convicción que pocas cosas hay en la vida más importantes que el papel de criar hijos para Dios. Si estás en ese rol por favor no lo menosprecies, no lo subestimes, no lo aminores, no lo des por sentado ni lo trates como algo común y corriente… si eres papá o mamá ( o si estás en el proceso de llegar a serlo)  no te quejes a la hora de cumplir cualquiera de las muchas  responsabilidades que yo se que esto implica por sacrificado que sea el esfuerzo que tengas que realizar al cumplirlo.

Pero esta noche quiero añadir dos puntos que no tocamos en el programa… y que andan en mi mente desde hace unos días. Son de esos pensamientos que a veces surgen al estar revisando, argumentando y contraargumentando con uno mismo. Pueden sonarte opuestos… pero en realidad creo que se complementan mutuamente. Esta noche no me extenderé -en parte porque aún tengo que escribir un par de correos antes de dormir y mañana tengo que estar arriba y alerta muy temprano- pero al menos quiero enunciarlos para ti.

  1. Si por cualquier circunstancia de la vida no tienes hijos físicos, aún puedes ser un padre o una madre en el sentido espiritual. El discipulado es la manera bíblica de criar hijos para Dios aunque no sean “tuyos” biológica o legalmente hablando. Yo personalmente he tenido varios “hijos” en la vida -en el sentido del discipulado- (aparte de Estefanía, Natalia y Julio Jr.) y puedo asegurarte que se llegan a amar como a “verdaderos” hijos. He visto ocasiones en las que -creo- Dios no le ha dado a una pareja “hijos físicos” porque necesita que ese matrimonio críe hijos espirituales. No pases esto por alto.
  2. Si por cualquier circunstancia no puedes cumplir responsabilidades estructurales en la iglesia por causa de que estás cuidando de tus hijos físicos… no te sientas “de segunda categoría” o “que estás en deuda con Dios”. Esto es algo que tiende a pasar principalmente con las mamás que se dedican a criar hijos y no son “tan activas en la Iglesia”. Creo que el Rey prefiere a una madre que cría hijos para él que a una “servidora de la iglesia” que descuida a los hijos que él le dio para que los criara. Yo mismo vengo de un hogar en el que mi madre -que ama a Dios y ha asistido a la iglesia desde que llegó a Jesús- “servía poco” en las estructuras ministeriales, pero hizo un esfuerzo mayúsculo en inculcarnos el amor a Dios y en guiarnos -junto con mi padre- en los caminos correctos de la vida.

Las dos ideas creo que merecen expandirse un poco más… pero no hay tiempo ni espacio esta noche… así que se quedarán por el momento en formato de boceto. Mastícalas y aprovéchalas para lo que te sirvan en este momento de la vida.

Te dejo el audio 4 de la serie de esta semana en El Reto de Hoy.
Escúchala, compártela, analízala… pero sobre todo, ponla en práctica.
Tus hijos te lo agradecerán y tú serás un padre o una madre con muchas satisfacciones.

Nos vemos mañana.

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