“Los ojos de Dios”…


1235641130_0A los rasgos físicos atribuidos a Dios por la Biblia, los estudiosos de la Escritura les llaman “antropomorfismos”. Es interesante notar que Biblia declara que Dios -aunque es Espíritu- tiene boca, ojos, manos, brazos, pies, cabeza… etc., etc., etc. Esto, por supuesto, tiene un cumplimiento literal-físico en Jesús -quien es Dios sobre toda carne- pero es además una referencia a las acciones y a los rasgos de la naturaleza de Dios Padre. Llámale “descripción funcional” si quieres (que es el término técnico), o llámale expresiones poéticas si así te place, pero esta manera de referirse a Dios nos hace entender su carácter hacia nosotros.
Por causa del estudio en Esdras, he estado investigando hoy sobre “los ojos de Dios”.

Esdras 5:5 dice que Zorobabel y su equipo tuvieron las circunstancias a su favor porque “los ojos de Dios estaban sobre los ancianos de los judíos”. Salmos 34:15 dice que “Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos”. Deuteronomio 11:12 afirma que la tierra prometida es tan próspera y fructífera porque Dios personalmente cuida de ella y porque “siempre están sobre ella los ojos de Jehová”. 2 Crónicas 16:9 establece que “los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.”
Dios nos ve… este es un pensamiento muy reconfortante.
Pero podría no serlo.

Proverbios 15:3 dice que  “los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos.” Proverbios 5:21 establece que nuestros caminos “están ante los ojos de Jehová”; y que su escrutinio es inescapable es claro al leer Jeremías 23:24: “¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?” Hay docenas de pasajes que establecen que de Dios no puedes esconderte ni de su mirada puedes escapar.
Así que cuando “andamos en malos pasos” saber que Dios nos ve no es reconfortante.
Debe causar temor.
O al menos, vergüenza.

Esta noche te animo a que al leer esto seas cosciente de que Dios te ve, te vio ayer, te verá el resto del día y te observará durante cada minuto de -pensemos al menos- esta semana. Trata de identificar que sentimientos despierta esta conciencia en ti. ¿Reconfortante? ¿Incómodo? ¿Irrelevante?
Si estás en malos pasos y te es irrelevante… hmmm… es algo que debe preocuparte.
Pocas cosas peores hay en la vida que la apatía a la presencia de Dios.

Allí te dejo la inquietud.

A propósito, considerando el temor a Dios te comparto el segundo estudio de la Serie sobre Cómo Preparar a Nuestros Hijos para la Vida de El Reto de Hoy. Como te dije ayer, escúchala y compártela con quienes sabes que la necesiten.
Es posible que así ayudes a hacer la diferencia en la manera de ver la crianza de algunos niños y jóvenes…

 

Nos vemos mañana.

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