Actividad versus Activismo…


equipo abril 2013

 

El Staff… cada uno de ellos es una bendición (faltamos Patty y yo en la foto)

 

Antes de plantearte mis pensamientos de esta noche te pido que consideres estas  definiciones del diccionario:

Actividad: Facultad de obrar | Conjunto de operaciones o tareas propias de una persona o entidad.

Activismo: Dedicación intensa a una determinada línea de acción en la vida pública.

Ahora, déjame darte las definiciones intuitivas, populares y coloquiales que las iglesias hemos desarrollado en torno a estos mismos dos términos:

Actividad: Acción o evento organizado por una congregación para lograr un propósito u objetivo ministerial.

Activismo: Esfuerzo excesivo y sin sentido en el que las actividades son realizadas como  un fin en sí y no como el medio para llegar a un fin.

Conclusión: si no pasa nada en la iglesia está muy mal. Si lo que pasa (poco o mucho) no tiene sentido, está aún peor. Punto.

Esta tarde tuvimos una reunión con todo el staff “de tiempo completo” en VidaNueva. Tratamos de tener una reunión de información y sintonía de la visión un par de veces al mes para coordinar lo que está sucediendo en el ministerio. Al oir a los pastores de sitio dar sus reportes y compartir lo que está sucediendo o por suceder, debo concluir que ahora hay mucho pasando… no demasiado, pero sí bastante… lo suficiente. La actividad en VidaNueva en pro del logro de la visión que Dios nos ha dado es amplia… casi en todos los frentes y por todos los flancos estamos tratando de hacer que nuestro mundo conozca a Jesucristo usando cada método que puedas pensar… cenas, paseos, campamentos, música, deportes, conferencias, radio, cursos, comidas, seminarios, actividades de niños y jóvenes, festivales familiares, etc., etc., etc. La mera verdad es que hay muchísimos voluntarios trabajando semana a semana para hacer que “todo se mueva” como debe ser… así que el equipo de ministerio (que llamamos “el staff”) tiene las manos, los brazos, la cabeza y el corazón llenos casi hasta el tope.
Esta tarde pensé: la actividad es buena; ahora sólo tenemos que evitar que se degenere en activismo… hmmm… al menos, como nosotros usamos tal vocablo.

Como viste en mis definiciones arriba, el “activismo” como lo conocemos ahora en día, es un término mal usado que quizás debería ser cambiado por otros como “sobre-actividad” “exceso de ministerio” o “ministerio mal enfocado”. Créeme, hay mucho de bien y poco de mal en la “dedicación intensa a una determinada línea de ministerio”; más bien, pienso que los cristianos debemos esforzarnos con toda dedicación y completa intensidad en las causas que avanzan el reino. Soy el primero en frustrarme y estar en contra de “la parálisis del sobreanálisis” del que padecen tantos líderes… al punto que a algunos hay que tomarles el pulso para ver si aún están de este lado de la eternidad. Sin embargo, cuando abusamos del exceso de ministerio y dejamos de tener el fin en mente, haciendo la actividad porque hay que hacerla, o solamente porque me gusta, corremos el riesgo de perder el norte, el rumbo y el sentido en la actividad sin sentido en nuestras iglesias. Y -en el mejor cristianés posible- nuestra actividad se convierte en activismo.
Allí nos equivocamos.

¿Cómo evitar caer de la actividad al activismo? Acá hay algunas realidades que he observado y que probablemente pueden ayudarte. Como verás, que la actividad se convierta en activismo es casi siempre un proceso de deterioro… pasa en un tramo largo, pero sin que nos demos cuenta. Razón de más para estar conscientes del riesgo.

  1. Cuando la actividad que hacemos en la iglesia no contribuye a un fin más grande -o visión- terminará siendo activismo
  2. Cuando la actividad se hace por cumplir un programa o por competir con otro ministerio, termina siendo activismo.
  3. Cuando nos importa más la actividad que la gente, terminará siendo activismo.
  4. Cuando no hay planes para darle continuidad a lo que hicimos en una actividad (lo que llamamos “seguimiento”) terminaremos en activismo.
  5. Cuando no entendemos qué estamos haciendo, por qué estamos haciéndolo y para qué estamos haciéndolo, lo que estemos haciendo terminará en activismo.
  6. Cuando hace ratos perdimos la pasión por lo que hacemos, ya caímos en activismo.
  7. Cuando pensamos que nos merecemos algo por la actividad que hicimos, coordinamos o supervisamos, no nos sorprendamos que esto se vuelva en activismo (cual si fueran esfuerzos de un niño por ganarse “una estrellita” por su esfuerzo al colorear en el jardín de infantes)
  8. Cuando lo que hacemos no le da gloria a Dios… es actividad hueca pronta a convertirse en activismo.

La lista, por supuesto, ni es la única ni está completa.
Pero espero que suene una campanada para evitar que lo que hacemos sea “vano y en vano”.

Allí te dejo la inquietud.

También te dejo el audio de El Reto de Hoy que salió al aire este día por la mañana…es simple: haz tu parte en la búsqueda de la paz. Estoy seguro que Dios puede usarlo en tu vida. Escúchalo y recomiéndalo.

 

Nos vemos mañana.

 

Un pensamiento en “Actividad versus Activismo…

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