“No se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado”


Si eres difícil, no tienes que quedarte como estás.
A no ser que así lo desees.

Esas fueron dos de las últimas frases del post de anoche en este mismo blog, escrito para complementar el tema que estamos tratando esta semana en El Reto de Hoy… y el tema no es otro sino “cómo tratar con los difíciles”. MI objetivo anoche era hablar con aquellos que son los difíciles. Esta noche quisiera expandir un poquito más el pensamiento que desarrollamos anoche e incursionar en un área distinta… la de la búsqueda de ayuda. En parte es porque esa fue mi recomendación anoche, en parte es por una conversación con una pareja amada que Patty y yo estamos mentoreando en el ministerio y con quienes platicamos esta noche acerca de cómo ayudar a otros. El axioma es simple: “No se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado”
Te explico.

Cuando se trata de conflictos personales de cualquier índole (desde problemas de personalidad profundamente arraigados hasta conductas pecaminosas evidentes para quienes nos rodean), la única manera de “sobre llevar las cargas” los unos de los otros es por medio del reconocimiento de quien está en problemas de su propia condición espiritual y de la gigantesca necesidad que tiene de que alguien le ayude a solventarlo. Créeme, no funciona que otros traten de cambiarlo, no funciona que alguien hable con sus líderes, no funciona que hablen de él, y ciertamente no funciona atacarlo, ignorarlo, ridiculizarlo o amenazarlo para que cambie. El que no quiere, no quiere. Punto.

Anoche hablamos de quienes van por la vida dejando una larga estela de conflictos a su paso… pero la verdad es que el principio de que “no se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado” es una realidad para cualquier circunstancia de desobedienca a Dios. A lo largo de la vida he hablado con una gran cantidad de esposos, esposas, líderes, compañeros, hermanos e incluso con padres y madres que me piden que “ayude a fulanito o a sutanito”. Acto seguido me piden que yo “no diga nada a tal persona sobre nuestra plática”… y que pretenda que de alguna manera misteriosa me di cuenta de que él/ella tenía un problema.
No funciona.

Piénsalo. No funciona porque “no se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado”. No funciona porque no han llegado al final de sí mismos. No funciona porque el orgullo es el más poderoso escudo de aquellos que no quieren dar cuentas a Dios. No funciona porque nadie cambia para no ser lo que desee.

Si tienes una situación conflictiva en la vida, primero que nada debes determinar si quieres o necesitas ayuda. Abre los ojos y reconoce con franqueza que tú sólo no puedes combatir contra el pecado y ganar.
Y entonces, busca ayuda.

Pero cuando busques a tu pastor, líder, hermano mayor, esposo o quien sea… recuerda que “no se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado”
Recuerda que si eres difícil, no tienes que quedarte como estás.
A no ser que así lo desees.

Allí te dejo la inquietud.

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Nos vemos mañana.

3 pensamientos en ““No se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado”

  1. Hermano Julio, he seguido diariamente los post que tan fielmente usted publica sin desmayar y créame que han sido edificantes, comentando sobre este tema (y creo firmemente que todos pasamos estas etapas) me considero una persona dificilísima para tratar ciertos asuntos y aspectos de mi vida que me ahogan y molestan tanto familiar, trabajo y hasta ministerialmente que se ve afectado a raíz de mi poca y casi nula visión y creencia sobre que puedo decir comentar o preguntar que hacer, o en otro sentido a quien acudir en todo caso en busca de ayuda, en quien puedo confiar para discutir estos asuntos y que esta persona en la que busco apoyo sea la idónea (algo que también deduzco es por mi y no por los que me rodean).
    Siempre he puesto en las manos de Dios las decisiones, acciones y dificultades que paso pidiéndole ayuda para saber discernir lo que el me aconseja hacer en tales situaciones todo conforme a su palabra, pero como dice nuestra hermana en el comentario anterior auto examinarse sirve para dar un primer paso y ver de verdad quien soy y a quien ven los demás, el temor a descubrirse así mismo me detiene, el que dirán negativamente de mí, me ahoga y reprime.
    Pero en mi caso me duele en el alma no servirle al Rey como lo hacia hace ya algún tiempo y créame que he hecho lo imposible por no desfallecer espiritualmente, el no poder asistir a eventos de evangelización, grupos pequeños, discipular y en ocasiones hasta no poder ir a los cultos dominicales es la muerte, la razón muy simple y va a sonar a excusa trillada pero que esa es la razón “Trabajo”, estoy esclavizado al trabajo y he roto el equilibrio que tanto me costo conseguir años atrás cuando la obra comenzó en Lourdes. Ese es mi problema, pregunto humanamente hablando habrá alguien con quien pueda discutir esto y me acompañe a reacomodar y reordenar mi vida espiritual a quien puedo acudir?
    Amo a Dios y a mis hermanos y se que la ayuda vendrá pronto. Bendiciones!!

  2. Debemos estar conscientes que muchas veces si pedimos ayuda en algo que queremos cambiar es posible que escuchemos algo que no sera de nuestro agrado,pero si tenemos una actitud humilde y escuchamos como de boca de Dios, tal correccion y nuestro deseo es fiel y firme al cambio, sera mas facil con la ayuda de Dios…

  3. Completamente de acuerdo Julio: en lo personal yo he dejado una gran larga estela de conflictos a mi paso…Me he humillado pedido perdón, algunos me lo concedieron otros no! Claro esta es consecuencia de mi pecado!!! pero la verdad es que el principio de que “no se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado” es una realidad para cualquier circunstancia de desobediencia. Yo tome una decisión…Me harte de vivir así…Primero hable durante meses un mis madrugadas con Dios, llore de verme totalmente podrida; luego fui honesta con mi esposito y tercero busque ayuda! Mi vida, ha dado un gran giro se que Dios ama mi miseria y que la Mujer que esta guiándome ama mi miseria…su misericordia y la palabra en mi mente, ahora me detiene a decir, hacer, o juzgar sin antes verme a mi misma. Ahora es cuando mi vida tiene sentido en mi servicio Dios, a los hermanos y a mi amado esposito. Ahora entiendo y veo con facilidad a aquellos que ponen excusas para no ser ayudados, se justifican…como yo lo hacia antes! Bendiciones JULIO

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