La otra cara de tratar con los difíciles… (cuando tú eres “el difícil”)


Este es un post para dar seguimiento a lo que estamos tratando esta semana en El Reto de Hoy… o quizás más bien para complementar las pláticas de esta semana en el programa de radio/podcast. Como queremos que sea nuestra costumbre en cada edición radial, Iván y yo estamos conversando “alrededor” de un pasaje más que solamente de un tema… en este caso el pasaje en cuestión es Romanos 12, uno de los trozos más sólidos en la Escritura acerca de la necesidad de un cambio en nuestras actitudes-costumbres-pensamientos para con las personas problemáticas que nos hacen la vida difícil. Sin ánimo de ser simplista, creo que puedo decir con seguridad que Pablo pretendía que quienes cambiaran fueran los cristianos que leían la carta y no necesariamente las personas que les perseguían haciendo complicada la vida de los creyentes en mención.
Pero… ¿no debería alguien decirles algo a los difíciles?
Pienso que sí.

Esta noche quiero aventurarme a escribir a los difíciles. Probablemente hablo de ti… así que te pido que no cierres este blog en estos momentos sino que trates de llegar hasta el fin de la lista que estás por leer. Por favor, se franco contigo mismo… nadie más sabe lo que estás leyendo o estás pensando… no hay entonces nada que demostrarle a nadie ni ninguna imagen que proteger… simplemente lee y toma una decisión: busca ayuda. Me refiero a consejería bíblica (lo siento, no hablo de sicología humana), aunque esto implique una confrontación directa que incomode tu carácter y te obligue a enfrentarlo hasta que sea necesario y te quebrantes logrando el triunfo sobre lo que eres… es decir, sobre tu tan difícil personalidad.
Se puede… en Cristo, se puede.
Pero no es fácil.

¿Cómo saber si tu personalidad es difícil al punto que necesitas ayuda? Bueno, acá hay una serie de parámetros… ni son los únicos ni son todos los que hay. Por tu bien, y por el bien de quienes te rodean, espero que al leerlos Dios te indique a tomar una acción concreta.

Acá voy.

Tu personalidad es difícil y probablemente necesitas ayuda si…

  1. La mayor parte de personas dice abiertamente que eres difícil. Abre los ojos: no lo niegues, no lo ignores y no pretendas creer que “es un complot” contra ti.  Por cierto, este fue el problema de Nabal en 1Samuel 25:17 Enfrenta la realidad, necesitas ayuda.
  2. Si las relaciones con los “no obligatorios” en tu vida son efímeras y tienden a desaparecer algunas por confrontación y otras por evasión/escape. Hmmm… no hablo de tu pareja, tus padres y tus hijos… ellos probablemente no pueden romper fácilmente la fuerza gravitacional de la familia. Pero si los demás se alejan de ti… enfrenta la realidad, necesitas ayuda.
  3. Si la pelea, el conflicto y la confrontación han sido una constante en tu vida… y has llegado al punto de abrazarlos como una parte de tu personalidad. Por cierto, esta es una característica del desconocimiento de Dios ( o impiedad) según Proverbios 11:23… enfrenta la realidad, necesitas ayuda.
  4. Si has llegado al punto en el que, para no pelear, eres tú quien se aleja-aísla-esconde de todos. Enfrenta la realidad, necesitas ayuda.
  5. Si a veces “ni tú te aguantas”. Enfrenta la realidad, necesitas ayuda.
  6. Si a menudo “sientes que vas a explotar” y -para no hacerlo- recurres a otros medios más pasivos de agresión (sarcasmo, silencio, malas actitudes, gestos) y piensas que “al menos” no hubo confrontación. Enfrenta la realidad, necesitas ayuda.
  7.  Si has llegado a este punto y piensas “esto me describe”… Entonces has empezado a enfrentar la realidad, pero eso no es suficiente: necesitas ayuda.

La buena noticia: Dios no te desecha ni te desechará porque él sabe bien que tú puedes llegar a ser como Jesús. Le pasó a Pedro, a Juan, a Jacobo… le pasó a Pablo (que respiraba amenazas contra la iglesia) …le ha pasado a millones de personas que han salido de su complicada personalidad. Las maneras como lo lograron ha cambiado a través de los siglos… pero tres elementos siempre han estado presentes: la disposición a cambiar sin reparos… la paciencia de solidificar cada pequeño avance con el tiempo… y la ayuda de otros. Ahora hay programas y métodos basados en la Biblia que ayudan… pero que no cambian a nadie sin los dos primeros elementos.

Si eres difícil, no tienes que quedarte como estás.
A no ser que así lo desees.

Por cierto, si no eres “un difícil” pero tratas con alguien así, te recomiendo escuchar los programas/podcast de esta semana.
Búscalos en www.elretodehoy.com

 

Nos vemos mañana.

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