Sobre “recibir a Jesús”…


Este es un tema controversial… y es posible que heriré algunos sentimientos y susceptibilidades al tocarlo; pero creo que es una de las verdades más necesitadas de considerar en nuestros días.
Te cuento.

Antes que nada, te hago la pregunta que plantée a VidaNueva este domingo pasado cuando estudiamos la base de nuestra fe en el domingo de resurrección: ¿Qué significa “recibir a Jesús”? Antes de contestarlo, piénsalo por unos instantes. Si eres católico, es posible que me digas que “recibes a Jesús” a través de la hostia al comulgar en la misa… es muy probable que algún líder bien intencionado te haya enseñado esto a fin de contrarrestar las dudas causadas por “los evangélicos” sobre tu religión. Pero si eres un creyente evangélico de muchos años, estoy bastante seguro que hace mucho tiempo dejaste de siquiera considerar el significado de la palabra “recibir” y asumiste que la idea generalizada “entre los cristianos” de que este término habla de “hacer una oración” expresando tu deseo de ir al cielo y de tener tus pecados perdonados es la idea acertada. Es decir… ¿por qué no habría de serlo? La salvación es por gracia ¿verdad?… y la gracia implica que uno no tiene que hacer nada para salvarse ¿verdad? …entonces, de seguro, “recibir” a Jesús es un sinónimo de hacer una oración ¿verdad?.
Hmmm… no lo creo.

Probablemente el pasaje más famoso que nos estimula a “recibir a Jesús” es Juan 1:11-12 que dice:

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieronMas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; (itálicas mías).

Déjame sugerirte que muy en lo profundo de nuestras conciencias, la mayor parte de nosotros lee ese pasaje así:

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que hicieron una oración pidiendo que Jesús les salvara y diciéndole que le recibían, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;  (itálicas y paráfrasis mías).

El problema es que recibir no quiere decir “hacer una oración”. No en español. No en griego. Tampoco en otro idioma. La Real Academia establece varias posibles acotaciones para el término diciendo que recibir es “tomar lo que te dan o te envían” o que es “admitir, aceptar, aprobar algo”. Los estudiosos del griego afirman que PARALAMBANO (el término que se traduce “recibir” en Juan 1) es “ tomar para llevar con uno mismo, para unirse a uno mismo, un socio, un compañero;  es aceptar o reconocer un ser como él profesa ser a fin de no rechazarle ni evitar la obediencia”. En otras palabras, es un acto de la mente y la voluntad en la que conocemos a la persona como dice que es y aceptamos cada aspecto de su ser sin reservas.
Puede ser que expresemos esta decisión por una oración, puede que no.
La clave no es la oración, sino la condición del corazón que ha decidido tomar para sí a Jesús como quien él dice que es… el Rey y Salvador de nuestro ser.
Ni más, ni menos.

Quizás entonces, Juan 1:11-12 debería leerse así:

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que decidieron tomarle para sí como el soberano Rey sobre su vida sin rechazar ninguno de los aspectos de quien él es de manera que establecieron que le obedecerían sin reservas, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; (itálicas y paráfrasis mías).

Hmmm… no es lo mismo que “solo orar” ¿verdad?

Entonces… ¿es malo orar para “recibir a Jesús”? ¡No… en lo más mínimo! No lo es si tal oración es una declaración consciente a Dios de la decisión de “recibir” (tomar para sí sin reservas) a Jesús en la vida desde ese momento y para siempre.

Y tú… ¿has “recibido” a Jesús?
Recibir el evangelio de Jesús te hace salvo. La Biblia lo declara de manera muy clara (1 Corintios 15). Pero es el “recibir” correcto… no la idea disminuida de nuestro mundo actual. No es de extrañarse que hayan tantos que habiendo “recibido” (léase “orado”) no cambian su vida, sus valores y su realidad… y no les interesa cambiarlos.
Tampoco cambiarán su destino eterno.

Piénsalo. La tragedia más grande de la vida sería abrir los ojos en la eternidad y darte cuenta que el cristianismo era la verdad, pero que tu fe fue falsa.

Allí te dejo la inquietud.

Nos vemos mañana.

3 pensamientos en “Sobre “recibir a Jesús”…

  1. De acuerdo contigo, el tema es más que inquietante, creo yo que de su debida interpretación depende que algunos no sean salvos aún sin saberlo, te animo y me animo a que sigamos profundizando en el mismo y analizarnos nosotros mismos como “voceros” de ésta enseñanza, mejor herir hoy sentimientos y susceptibilidades (los nuestros primeramente) que seguir el error cuyas trascendencias son eternas .

    ¡ AHI ME DEJO LA INQUIETUD! ¡AY… AY… AY…!

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