7 años sin Leo Humphrey…


Leo predicando

Hoy escribo esta entrada pensando en el día de mañana… 26 de marzo… y mis pensamientos se remontan de inmediato a la mañana del domingo 26 de marzo de 2006 -hace 7 años- cuando, a punto de pasar a predicar en una iglesia amiga en Guatemala, recibí la impactante noticia de que Leo acababa de fallecer en su casa en Hammond, Louisiana …un infarto fulminante decían …como cualquier noticia de este tipo la información era confusa (o al menos así me pareció) …y aunque de inmediato pasé al púlpito en el momento no pude digerirlo …de hecho, para ser honesto, después de 7 años aún es difícil pensar que Leo ya no está acá.

Para resumir mis ideas esta noche, baste decirte que Leo fue una de las influencias más grandes en mi vida. En un sentido, caminamos juntos cerca de 20 años. Puedo decir con toda certeza que él fue un verdadero hombre de Dios, único en su clase… enamorado de El Salvador y de Centro América hasta el alma; un singular personaje que nunca escribió un libro -y si lo googleas no encontrarás casi nada sobre él- pero sí marcó muchísimas vidas. La mía y la de Patty fueron dos de ellas. Pero como las nuestras hay muchos más… Steve y Pam …Checho y Romy… la lista es larga; en algún momento oí a un pastor decir que cerca de un centenar de misioneros reconocían estar en “el campo” a causa de la influencia de él.
Sólo la eternidad nos dirá…

Leo era evangelista por definición porque hablaba del evangelio a quien podía, dónde podía, cuando podía, como podía… y también hablaba de Jesús el resto del tiempo… en otras palabras, lo hacía “siempre”. En su corazón ardía el constante deseo de que otros conocieran a Jesús y al tremendo poder salvador-transformador de la cruz. Pero, más que definirlo por sus dones en el cuerpo de Cristo, debo decir que Leo es -hasta este momento- uno de los hombres más como Jesús que he conocido. Por supuesto tenía errores (y quienes estuvimos cerca de él los conocimos con claridad) pero la sencillez y transparencia que había en su alma y el profundísimo amor por la Biblia, la iglesia local, las almas de los hombres le hacían pertenecer a una liga distinta.

Créeme, en estos más de 40 años de vida cristiana he estado alrededor de un incontable número de pastores, líderes y obreros cristianos y puedo decir que conozco “de todo” en esta área… algunos buenos, algunos malos (ugggh), algunos grandes en su espíritu, algunos muy eficaces… pero como Leo no creo haber conocido a nadie. He visto a muchos hombres que son extremadamente  generosos …a otros que son muy humanos y están dispuestos a tocar con amor a quien sea se les ponga en el paso …a algunos que aman la gracia y viven por ella …a unos pocos que estarían dispuestos a dar su vida por defender la Palabra de Dios …a más de alguno que sea un gigante de la oración …a buenísimos predicadores (bastantes) …a muy pocos que son desinteresados en sus relaciones personales …a muchísimos con buen humor y deseosos de compartir su alegría con los demás…me he topado con menos creyentes aún que estén dispuestos a sufrir el agravio con gozo ante sus detractores …a buenos padres y excelentes hermanos  …a apasionados de la vida …a buenos cocineros …a unos cuantos líderes humildes que no quieren recibir el crédito por sus aciertos y hacen lo imposible para no verse reconocidos… apenas a un puñado al que puedas llamarle “amigos incondicionales”… y a muy pocos que estén dispuestos a invertir en la vida de jóvenes para desarrollarles para el Rey sin sacar nada a cambio. Pero solo conocí a uno que tuviera todas esas cualidades juntas: Leo Humphrey.

Si me conoces, sabes que no suelo ensalzar a hombres. Obviamente, no escribo esto hoy para quedar bien con Leo -quien ya escuchó de su Rey la alabanza de la que habla 1 Corintios 4:5-… lo hago porque extraño a Leo …y porque creo que todos necesitamos héroes. Yo no estoy exento de tal necesidad. Puedo decir con plena libertad que este hombre bajito de un pequeño poblado de Oklahoma representa para mí lo más cercano a un héroe de carne y hueso sobre este planeta. No por lo que hizo -que fue mucho- sino por lo que era.
Su vida reflejaba a Jesús.

Entonces… ¿pienso que debo llegar yo a ser como Leo? No, no lo creo. Él y yo fuimos “armados” de manera distinta. Pero la vida de Leo me mostró de cerca que uno puede parecerse a Jesús en esta tierra.
Eso es lo que deseo.

 

Una cosa más… décadas antes de la fiebre por las imágenes que caracteriza el mundo actual Leo ya amaba tomar fotos… he aquí dos o tres del baúl de los preciosos recuerdos.

 

Nos vemos mañana.

5 pensamientos en “7 años sin Leo Humphrey…

  1. desde q conoci al hno leo humphrey impacto mi vida y su forma de llevar la palabra de Dios. Yo era un niño a finales de los 70. y cada año lo esperaba con sus sticker de sonrie cristo te ama o unas palomitas de carton a la q se le pegaban monedas y con eso ya podias evangelizar. jamas olvide su nombre y yo qeria ser como el. hoy a mis 46 me entero que ya no esta. siempre abrigue la esperanza de saludarlo. pero debere esperar un poco mas. Dios te bendiga hno. Leo. haganlo llegar a su familia xfa. bendiciones

  2. Saludos, Soy de Honduras, por un tiempo forme parte de la Iglesia Bautista Hebron, y participe en campañas evangelìsticas con el hermano Leo Humphrey. Es bueno ver articulos sobre el, y recordarlo. Si hubieran videos de Leo en Youtube o alguna otra fuente, les agradeceria mas informacion.
    Bendiciones!

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