¿Cuánto das de propina?…


El otro día un amigo hizo un comentario en una de las redes sociales que me impresionó: él se refirió al terrible efecto que tiene en los meseros y trabajadores de un restaurante cuando los domingos al mediodía -precisamente cuando muchos creyentes salen de la iglesia y “pasan a comer algo” con las familias- los establecimientos de comida se llenan de personas que, tomados de la mano antes de comer inclinan sus cabezas para orar… a veces portando Biblias, a veces hablando “cosas de la iglesia”… pero al pagar la cuenta dejan propinas escasas …tacañas …y a veces incluso hasta inexistentes. El asunto es peor cuando a uno de estos tacaños hermanos se le ocurre que es una fabulosa idea dejar algún tipo de folleto evangelístico al mesero “para que lo lea cuando tenga tiempo”. El efecto que causa es simple: rechazo total.
No al cristiano, sino al evangelio.

Esta tarde, mientras Patty y yo nos tomábamos un postre y un delicioso café con amigos del alma “en algún lugar de la Ruta de las Flores”, hablamos (por supuesto) de ministerio, de iglesia, de la vida y de la Biblia… quienes nos atendían escuchaban trozos de nuestra plática cuando se acercaban… “Dios”, “Jesús”, “el Reino”, “el ministerio”, “misiones”, “discípulos” fueron términos que se repetían en nuestra conversación, por lo que no resultaba difícil concluir que éramos unos amigos cristianos teniendo un tiempo de amistad. Entonces, llegó el momento de pagar la cuenta y debo confesarte que las palabras de mi amigo vinieron a mi mente. ¿Cómo hablar de Jesús y dejar un mal testimonio de él por no dar un poco de dinero más que lo acostumbrado?

¿Qué porcentaje es “lo acostumbrado” en tu país? En algunos -como El Salvador- la cuenta que uno paga ya trae incluido un 10% del consumo destinado a los meseros (lo que no quiere decir que está prohibido dejar más allá que eso). En otros países es el 15% y hasta el 20%. En algunos lugares de Europa se supone que se debe redondear la cuenta (el clásico “quédese con el cambio”) y en otros lugares como Japón me dicen (porque no he estado allá) que la propina puede llegar a ser considerada como algo de mal gusto. Pero… si no vives en Japón te recomiendo dar propina. Y creo que la de un creyente no debe ser tildada de “miserable”.
Si Dios es generoso contigo, sé generoso con otros.

No te preocupes, mi propósito no es comenzar un movimiento de “Los Caballeros de la Santa Orden de la Propina Generosa”, ni mucho menos. Pero, la última vez que recuerdo, leí en la Biblia que los cristianos tenían “favor con todo el pueblo”, que nuestras buenas obras deben ser vistas por los hombres y que una de las marcas del creyente genuino es un corazón generoso. Desde un punto de vista más mundano, me avergüenza pensar que  hayan personas sin Jesús más generosas que aquellos que todo lo hemos recibido del que es dueño de todo.

Así que… como este domingo es posible que salgas a comer algo con la familia, te paso mi inquietud como algo muy personal.

 

Nos vemos mañana.

 

 

2 pensamientos en “¿Cuánto das de propina?…

  1. Un tema cotidiano e interesante, como tu bien dices, la cultura es entre otras cosas la que marca el monto de la propina, en mi caso el punto principal es el trato que recibo del mesero. Pero pensándolo mejor si Dios me tratara de la misma manera, jamas vería ninguna propina de mi rey (llámese bendiciones o regalos del rey). Así que en la próxima ocasión actuare de la manera que Dios actúa diariamente en mi vida (generosamente).

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