No tengas miedo de los cementerios… (en la Biblia)


Esta noche dejaré descansar por un rato Casa del Juicio 2013… baste decir que todo lo ocupado para la presentación en el Campus Miralvalle fue desmontado en tiempo récord y que New Life Christian School recibió las instalaciones completas apenas 20 horas después de terminar el drama… si llegas mañana te parecerá que “acá no ha pasado nada”, aunque la realidad es que en apenas 5 días muchísimas personas tomaron decisiones con implicaciones eternas. Por supuesto, hoy mismo nos mudamos para Campus Lourdes.
Luego te cuento como va el montaje allá.

Lo que sí ocupa mi mente esta noche es nuevamente el libro de Esdras. Después de haber compartido con VidaNueva este fin de semana uno de esos pasajes “extraños” que Dios nos deja a veces en su Palabra (si estuviste allí sabes que estudiamos sobre “una vajilla” muy especial que aparece en la Biblia) ahora me encuentro ante uno de esos trozos que a  la mayoría de predicadores les gusta evitar a la hora de hacer la exégesis de un libro. Me refiero al capítulo 2 del libro con sus 70 versículos (¡así es… setenta laaaargos versículos) de nombres, profesiones, genealogías e información que más parecieran pertenecer a las páginas de una guía telefónica que al texto de la santa, inspirada e infalible palabra de Dios. Es más, si te tomas el tiempo de leerlo todo verás que la gran mayoría de nombres “ni siquiera” son de personajes bíblicos famosos… toma como ejemplo algunos que aparecen en los primeros dos versículos de este trozo:

Zorobabel, Jesúa, Nehemías, Seraías, Reelaías, Mardoqueo, Bilsán, Mispar, Bigvai, Rehum y Baana.

Más adelante Dios nos informa de otros nombres: Zatu, Bani, Jora, Bebai, Ono (léase ¡Oh, no!), Azgad, Ater… cientos de nombres en realidad.

Suelo llamar a trozos como estos “el cementerio” de un libro… tú sabes, como a un panteón tenebroso, muchos tienen miedo acercarse a ellos y si se atreven a visitarlos quieren salir de allí tan rápidamente como les sea posible pensando que no hay mucha vida en esa vecindad. Hmmmm…. quienes así lo creen -ya sea que lo digan abiertamente o no- están equivocados. Toda la escritura es inspirada por Dios. Toda palabra de Dios es limpia. Debemos vivir de toda palabra que sale de la boca de Dios. Si analizas la Biblia con detenimiento encontrarás que prácticamente cada libro contiene uno de estos “cementerios”… a veces es alguna genealogía larga… a veces es una lista de herramientas o de actividades que parecieran repetitivas… a veces es un trozo especialmente profundo que parece confuso a primera vista (como Ezequiel 30-40 o Romanos 9 al 11)… a veces es un censo. Creo que Dios tiene sentido del humor… porque lo más interesante del caso es que en estos “cementerios” suelen estar algunos de sus tesoros más preciosos… solamente hay que arremangarse la camisa y abordar el texto con la paciencia de un arqueólogo para encontrar lo que Dios tiene para ti. Por eso: no tengas miedo de estos trozos de la Biblia. No los evites. No te los saltes. No los deseches pensando que no hay nada de valor para ti en ellos.
No son aburridos… ¡son emocionantes!

Pero, ¿por qué Dios nos deja esta información específica en Esdras? ¿Qué diferencia hace a nuestra vida y devoción tenerla? y ¿Cómo podemos sacarle el máximo provecho?
Eso será lo que veremos este fin de semana en todos los campus. No te preocupes… no pasaremos corriendo para huir del cementerio, sino que iremos a la caza de los tesoros de la Palabra de Dios.
Ahhh… y también tendremos la segunda parte de Casa del Juicio en Campus Lourdes.
Me gusta.

Nos vemos mañana.

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