Orando por los Pereira…


Hoy fue un día con demasiadas emociones mezcladas… en parte fueron emociones intensas -especialmente al predicar en VidaNueva uno de los pasajes más duros de los que tengo memoria-, en parte fueron emociones alegres al pasar buen tiempo en familia, y una parte también consistió de algunas emociones esperanzadoras en el ministerio… de alguna manera, a lo largo del día formulé planes de escribir esta noche al respecto de una jornada muy positiva. Pero, hace unos momentos, las emociones cambiaron al recibir la noticia de la trágica partida de Hilda Pereira, hija de Don Oscar Pereira, pastor de la Iglesia Bautista Emanuel en San José, Costa Rica. Desde hace un par de días estábamos orando por la gravedad de los golpes recibidos en uno de esos accidentes “sin sentido” que suceden en la vida al haber sido arrollados ella y su esposo por un vehículo en la más extraña de las circunstancias. Ambos salieron muy golpeados, pero Hilda llevó la peor parte… probablemente porque eran los planes del Rey llevarla ya a despertar a la consciencia de la vida en su presencia.

Don Oscar es uno de los pastores por quienes más respeto tengo en el ministerio. Les he conocido a él y su familia por casi 30 años… y puedo dar testimonio de que son “únicos” en el Reino en muchos sentidos. Apenas puedo imaginarme el dolor que les embarga a ellos y al resto de hermanos de la Iglesia Emanuel esta noche… y lo difícil que será que este dolor se diluya de sus corazones. Sé que no hay palabras humanas que puedan traerles consuelo… por eso, esta noche te pido que -aunque no les conozcas- tomes unos minutos estos días para interceder ante el Rey… que sea él quien traiga la consolación a Cris -esposo de Hilda- y a todos los Pereira, recordándoles de la efectividad de la sangre derramada en la cruz y de lo trascendental del poder del evangelio en un momento como este. Hilda era una hija de Dios, creyente en Jesús… así que nos veremos en el otro lado de la eternidad cuando nosotros también despertemos a esa verdadera consciencia de la vida en el cielo.
Cuán frágiles somos ahora.
Cuán fuertes seremos en la eternidad.
¡Que diferencia hace que conozcamos a Jesús!

Gracias por orar.

 

Nos vemos mañana.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s