Lamentaciones: Cuando Dios pierde la paciencia…


Estos son pensamientos inusualmente extensos, duros y probablemente desagradables; pero te pido que tengas paciencia y leas hasta el final… es probable que -al igual que lo ha hecho conmigo- Dios te enseñe una o dos cosas. En preparación para la serie de Esdras he estado estudiando tanto los eventos y circunstancias que llevaron al pueblo judío al cautiverio Babilónico como el impacto histórico, emocional y espiritual que tuvo para la nación el ser arrastrados fuera de su tierra. Para nosotros, sentados en nuestras cómodas estancias mientras leemos la Biblia en la seguridad de nuestra civilizada existencia, la salida de Israel al “cautiverio” es apenas una lección de historia -una que, por cierto creo que no aprendemos de la manera debida- pero para quienes lo sufrieron en carne y hueso fue más que espantoso. Israel experimentó lo que sucede cuando Dios pierde la paciencia.
Es horrible.

Basta leer de corrido el libro de Lamentaciones; te animo a que tomes unos momentos y lo hagas. En cinco capítulos -escritos en el estilo más exquisito de la poesía hebrea según dicen los conocedores- Jeremías describe con crudeza el horroroso dolor que los moradores de Jerusalén experimentaron cuando “Jehová dio mandamiento contra Jacob, que sus vecinos fuesen sus enemigos;” (1:17) El espanto del libro está pincelado por el evidente asombro de alguien que nunca hubiera creído que el juicio de Dios pudiera llegar a proporciones tan espantosas. No me extraña, en un sentido todos somos así. En un momento de su poema Jeremías llega a afirmar que lo inconcebible había sucedido: “Nunca los reyes de la tierra, ni todos los que habitan en el mundo, creyeron que el enemigo y el adversario entrara por las puertas de Jerusalén.” dice en el capítulo 4. Y que desastre sucedió cuando entraron.

¿Qué sucede cuando Dios pierde la paciencia con su pueblo? Sucede lo impensable. La protección de su diestra es retirada ante el enemigo (2:3) y todo el infierno se desata acá en la tierra. Al igual que sucede con las cosas buenas de la vida, sólo notamos su gracia cuando ya no está con nosotros… y entonces puede ser demasiado tarde. El solo hecho de que el juicio de Dios implique la ausencia de su protección es, de por sí, una idea que debería estremecernos. Tras leer y releer el libro he escogido unos cuantos versículos de cada capítulo de Lamentaciones de manera que tengas una idea de lo que puede pasar cuando Dios pierde la paciencia. Capítulo 1 establece el escenario del libro:

Lamentaciones 1:3 Judá ha ido en cautiverio a causa de la aflicción y de la dura servidumbre; Ella habitó entre las naciones, y no halló descanso; Todos sus perseguidores la alcanzaron entre las estrechuras… Lamentaciones 1:11 Todo su pueblo buscó su pan suspirando; dieron por la comida todas sus cosas preciosas, para entretener la vida. Mira, oh Jehová, y ve que estoy abatida…

Luego de afirmar que Dios”destruyó cuanto era hermoso” y que “quitó su tienda (su casa) como enramada de huerto” Jeremías dice en el capítulo 2:

Lamentaciones 2:11-12 Mis ojos desfallecieron de lágrimas, se conmovieron mis entrañas, mi hígado se derramó por tierra a causa del quebrantamiento de la hija de mi pueblo, cuando desfallecía el niño y el que mamaba, en las plazas de la ciudad. Decían a sus madres: ¿Dónde está el trigo y el vino? Desfallecían como heridos en las calles de la ciudad, derramando sus almas en el regazo de sus madres. 

Por si eso fuera poco, más adelante en los versículos 21-22 se dirige a Dios diciendo:

“Mira, oh Jehová, y considera a quién has hecho así. ¿Han de comer las mujeres el fruto de sus entrañas, los pequeñitos a su tierno cuidado? ¿Han de ser muertos en el santuario del Señor el sacerdote y el profeta?  Niños y viejos yacían por tierra en las calles: mis vírgenes y mis jóvenes cayeron a espada; mataste en el día de tu furor; degollaste, no perdonaste. 

Capítulo 3 es el más largo -y el más terrible- probablemente porque está escrito en primera persona. Más que una forma gramatical lee “primera persona” como “el testimonio de aquel que sufre las consecuencias de que Dios pierda la paciencia”. Estas son algunas de sus declaraciones:

“Aun cuando clamé y di voces, cerró los oídos a mi oración;… Me llenó de amarguras, me embriagó de ajenjos…  Y mi alma se alejó de la paz, me olvidé del bien,”

Pero igualmente, en el capítulo 3 está el triunfo de la esperanza del creyente… Jeremías dice:

“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.  Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré… Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.” 

Aun cuando Dios pierde la paciencia está la esperanza de que su gracia retornará. Sólo hay que esperar “porque el Señor no desecha para siempre”.

El capítulo 4 nos muestra la reacción de la naturaleza humana en los momentos de humillante desesperación. Como te dije antes, lo impensable sucede. Hablando de los poderosos (¿existen?) y de los supuestamente piadosos en su momento de humillación Jeremías dice:

Oscuro más que la negrura es su aspecto; no los conocen por las calles; su piel está pegada a sus huesos, seca como un palo. Más dichosos fueron los muertos a espada que los muertos por el hambre; porque éstos murieron poco a poco por falta de los frutos de la tierra. Las manos de mujeres piadosas cocieron a sus hijos; sus propios hijos les sirvieron de comida en el día del quebrantamiento de la hija de mi pueblo. (4:8-10

Y finalmente, en el capítulo 5 Jeremías concluye:

Cesó el gozo de nuestro corazón; nuestra danza se cambió en luto. Cayó la corona de nuestra cabeza; ¡Ay ahora de nosotros! porque pecamos. (5:15-16)

El cautiverio no es una lección de historia bíblica… es una muestra de lo que sucede cuando Dios pierde su paciencia. Yo no soy mejor que los israelitas… ¿y tú? y aunque entiendo que vivo en una era de gracia, también leo y entiendo que la gracia de Dios les acompañó a ellos por larguísimo tiempo antes de que “el cautiverio” llegara.
¿Qué aprendo de todo esto?

  1. Que el juicio de Dios es cierto… y es espantoso.
  2. Que debo temerle… en serio.
  3. Que Dios pierde la paciencia.

Me pregunto si no habré estado en alguna ocasión a punto de agotarlo.
Que el Rey nos ayude a desear la santidad que le agrada.

Nos vemos mañana.

2 pensamientos en “Lamentaciones: Cuando Dios pierde la paciencia…

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