Cómo tratar con un criticón…


¿Qué se hace con una persona criticona que desea pelear? Especialmente, ¿qué hacer con un creyente que es amante de buscar la confrontación señalando el error? En todas las iglesias los hay (créeme, tenemos nuestra tajada en VidaNueva), hermanos que creen que su misión en la vida es “arreglar” las cosas y sienten “el llamado” (siempre autoimpuesto) de señalar, confrontar, opinar, criticar e incluso pelear si es necesario para lograr que “se haga lo correcto”. A veces su incomodidad es por el problema de otro hermano… a veces es porque no están de acuerdo con la política o la acción de una institución (Iglesia, empresa, gobierno, etc.)… entonces son vocales y no tienen pena de ventilar sus críticas de manera abierta. Ni siquiera me refiero a los pocos (pero siempre existentes) agentes del enemigo que recurren a la calumnia o a la mentira para hacer su punto… no, hablo de creyentes relativamente sanos y funcionales… quizás incluso hasta bien intencionados.
¿Qué se hace con una persona que desea pelear?

  1. No pelees. Recuerda que lo primero es lo primero: para pelear se necesitan dos. Punto. La primera decisión que debes tomar es entonces que -pase lo que pase- no caerás en la trampa-tentación de rebatir, explicar, argumentar o discutir el punto sobre el que la persona desea pelear. Instrucción bíblica al respecto sobra. Me gusta particularmente lo dicho por Salomón en Proverbios 25:8 No entres apresuradamente en pleito, no sea que no sepas qué hacer al fin, después que tu prójimo te haya avergonzado. 
  2. Aprende a escuchar y a discernir. Regularmente, quien tiene tal actitud crítica (criticona) suele contener una dosis de verdad. Si eres sabio, te tomarás el tiempo para no concluir de primas a primera que el creyente tiene razón en todo… y no desecharás la verdad que te está diciendo por causa de su mal corazón.
  3. No dejes que un argumento te contamine. Quien está tras la dinámica de un espíritu contenciosos es nuestro enemigo… y si no logra hacerte caer en una actitud de pelea habrá ganado mucho predisponiéndote con la misma amargura de tu interlocutor. Aún si tiene razón, la verdad siempre está puesta para liberarnos y no para hacernos más esclavos.
  4. No prometas lo que no puedes cumplir. No sucumbas a la tentación de asegurar que “se hará algo”… a veces no sólo es que no puedes hacer nada, sino que nada debe hacerse.
  5. No pierdas tu tiempo. Y debo decir, no pierdas tu fe y tu ánimo desgastándolo con quienes tienen una actitud crítica sistemática. No vale la pena. Punto. Una vez que has escuchado, discernido y tratado de ayudar al crítico… manténte lejos de él en tu vida diaria. El tiempo es oro, y el que se pierde “en las malas ocupaciones” nunca termina bien.

Una última cosa… si estás rodeado de gente pleitista, tu vida será un conflicto contínuo. En ese caso, las medidas a tomar son un poco más drásticas. Ya te escribiré más sobre esto alguno de estos días.

Nos vemos mañana.

Un pensamiento en “Cómo tratar con un criticón…

  1. Pienso que la crítica es llanamente crítica, llámese ésta cosntructiva o destructiva, el punto es señalar un “error” sea cual sea la intención del individuo, me apego mucho al punto dos, pues suele suceder casi constantemente. Me gustan los otros puntos agregándoles la dosis de perdón y misericordia al hermano criticón, quizá asi pueda salir de esa condición, pues es solo el resultado de un corazón amargado y sin paz.; “La persona que tiene heridas sule andar por la vida hiriendo a otros” Celebremos la Recuperación. Y lo sé de éste tema con certeza pues yo estuve del lado del criticón.

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