La excelencia en el ministerio no es lo mismo que la excelencia en el mundo secular…


Así es. He andado pensando en esto porque en los próximos días estaré enseñando al menos una vez en la serie de mensajes acerca que estamos impartiendo este mes en VidaNueva acerca de nuestros valores. A mí “me tocó en suerte” predicar sobre el quinto valor, el que reza: “La excelencia es nuestra norma”. En el pasado, algunos han interpretado tal concepto -en nuestra iglesia y en muchas otras- como un intento de hacer las cosas “tan bien como el mundo secular las hace”. Hmmm… no estoy de acuerdo.
Te cuento.

Por un lado vivimos en un mundo en el que la excelencia es exaltada como un fin en sí mismo o como un medio para lograr propósitos de autoexaltación (manifestando la filosofía de Soy #1)… por eso, cuando una persona “secular” va en contra de la corriente (como los hippies) se produce un rechazo a la excelencia visual o lo hace menospreciando lo que todos los demás consideran como las áreas en las que uno debe esmerarse. Las empresas y las personas han corrido tras infinidad de movimientos sociales que van en busca de la calidad en su desempeño… así que dependiendo de cual sea tu trasfondo académico estoy seguro que habrás escuchado términos como “Cero errores”, “Kaizen”, “Mejora Contínua”, “Calidad Total”, “Malcolm Balridge”, etc., etc., etc.
Que bueno por quienes se embarcan en esta búsqueda.
Pero esa no es la excelencia espiritual.
No… ni es nada que se le parezca.

Pero, por otro lado, la excelencia en las cosas espirituales es diferente: La diferencia es primordialmente algo de fondo: la motivación de obrar con excelencia es porque el Rey a quien servimos se merece lo mejor y sólo lo mejor. No se trata de que yo sea el número 1 en mi área de desempeño, sino que obrar de manera excelente es una forma de expresar cuánto le otorgamos valor a Dios y a las cosas de Dios. Es eso lo que hace diferencias de forma. Piénsalo. No todo lo que sucede en las iglesias -incluso lo que está “muy bien hecho” le lleva gloria al Rey ni en el fondo ni en la forma. Nada de lo que se ofrece a Dios con mediocridad le da el valor que él se merece. ¿O sí? La excelencia espiritual es un complejo equilibrio entre la calidad de la motivación interior y la calidad de la ejecución exterior del ministerio.
Quita una y automáticamente matas a la otra.

Por cierto,  si no importa si soy o no el Número 1 (el mejor, el mero-mero, el líder, el que puede) no hay -o no debería haber- nunca un espíritu de competencia entre cristianos… sino que todos deberíamos empeñarnos en la búsqueda de la excelencia para el Rey y alegrarnos porque él ha recibido lo mejor de parte nuestra o de alguien más.

A propósito… el pasaje que estudiaremos este domingo nos dará tanto la enseñanza sobre la excelencia como uno de los mejores marcos de referencia para el inicio del estudio de Esdras. Baste decir que es uno de los trozos que más intensamente me ponen bajo convicción en toda la Biblia.
Se que serás bendecido al escucharlo.

Vivamos para el Rey como él se merece, nada más tiene sentido.

Nos vemos mañana.

Un pensamiento en “La excelencia en el ministerio no es lo mismo que la excelencia en el mundo secular…

  1. Hola Pastor, que buena reflexión,
    Porque es normal que la mayoría confunda eso la excelencia Espiritual, con la excelencia secular,
    Creyendo que son iguales o es decir se trabajan igual.

    Ahora, usando esa definición de excelencia espiritual, me atrevería a decir que los cristianos del primer siglo usaron casi de manera perfecta esa definición, pese a que hay muchos teólogos y estudiosos de la Biblia incluyendo a Steve Kern, que dicen, no existió un grupo más exitoso de cristianos como este, cambiaron el mundo conocido por que estaban esperando al Rey de Reyes y por la tanto trabajando con ese complejo equilibrio entre la calidad de la motivación interior y la calidad de la ejecución exterior del ministerio.

    Espero no errar en mi comentario,
    Gracias Pastor por Educarnos para el Rey, para el ministerio, porque eso creo que es, estoy aprendiendo mucho, de este buen maná, pero como dijiste en estos últimos estudios tenemos también que sacar nuestro propio alimento de la palabra Viva, para crecer más y llevar buenos y abundantes frutos.
    Saludos y Bendiciones!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s