“Dejad a los niños venir a mí…”


“…y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios”. Estas famosas palabras fueron pronunciadas por el Rey mientras estaba en la tierra y quedaron registradas por tres de los cuatro evangelistas en el Nuevo Testamento. El mensaje es claro y directo… las implicaciones del mismo han sido estudiados hasta la saciedad; de las conclusiones extraídas de tales implicaciones se han escrito toneladas de libros. Pero, a veces, me parece que los pastores y las iglesias actuales no las entendemos. O, -peor aún- las ignoramos voluntariamente y no las tomamos en cuenta.

Esta semana de EBDV ha confirmado -otra vez- en mi corazón la importancia de invertir tiempo, energías y recursos de nuestra iglesia en el alcance, desafío, enseñanza y formación de los más pequeños. No es solamente porque “son simpáticos” o “se ven bonitos” cantando a Dios y memorizando versículos… es que las estadísticas -y la realidad- nos muestran que cuando un niño establece una conexión espiritual genuina con Dios las probabilidades de una vida fructífera -en ámbitos que van más allá de lo religioso y espiritual- son muy altas. Piénsalo. Hacer que un niño conozca a Jesús implica menos dolor, menos divorcios, menos sufrimiento, menos errores y menos crisis innecesarias en su vida. Potencia las opciones de un mejor matrimonio, una juventud más sensata y una vida adulta más completa. Cada chico y chica se vuelven ministros en potencia, agentes de cambio en sus hogares y escuelas y candidatos a ciudadanos responsables.
No en vano Jesús nos advirtió que no debíamos impedirles llegar a él.
¿No crees?

Esta semana fue sensacional: Los maestros y colaboradores fueron excelentes, el programa y las actividades estuvieron muy bien organizadas, la Biblia fue enseñada y -de lejos- podríamos pensar que una Escuela Bíblica de Vacaciones como la de esta semana “salió muy bien”. Pero lo que más nos interesa -lo que verdaderamente importa- es la conexión espiritual genuina que muchos de los 325 chicos establecieron estos días con el Rey. Eso no tiene precio; ninguna inversión monetaria en el ministerio ni ningún grado de desgaste físico para lograrlo es comparable al realizado para crear vínculos verdaderos entre un niño y Jesucristo. Ahora depende de cada padre y madre cultivar lo que esta semana sucedió. La experiencia me dice que algunos lo harán… y que otros -papás- ni siquiera lo considerarán.
El tiempo dirá.

Esta noche me acuesto contento con lo que está pasando con los niños en VidaNueva… no solamente por las EBDV en los diferentes campus e iglesias en MetroAmérica 020… también por los Clubes de OANSA, por las otras estructuras ministeriales que cada semana realizan su tarea (Escuela Dominical, 180o, etc.)… por New Life Christian School que opera a diario a través del año escolar… por los campamentos infantiles y otras actividades propias para “no impedir que los niños lleguen al Rey”. Verdaderamente, pasa “mucho” en lo que se refiere a niños entre nosotros.
Y pienso que aún podemos crecer y mejorar en esta área.
Realmente, vale cada onza de esfuerzo invertido.

 

 

Nos vemos mañana.

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