Para quienes debaten acerca de la Navidad…


Cada año, sin excepción, en algún momento de la temporada navideña escucho el mismo tipo de preguntas… suelen venir de miembros de nuestra congregación que han recibido el cuestionamiento de otros -usualmente otros creyentes- que se oponen a la celebración de la Navidad como una fiesta cristiana y que, a su mejor entender, consideran que el árbol de navidad, las luces navideñas, los bastones, los dulces, la comida y hasta los villancicos son resabios paganos que nos arrastran a la idolatría y que por ende “no debe ser una práctica cristiana”. Este mismo día, he contestado en varias ocasiones las mismas preguntas… y hay algunas más en la bandeja de correo que llevan el mismo sesgo. Déjame darte una respuesta, un principio y un consejo sobre esto.
Acá voy.

La respuesta a quienes argumentan que la navidad “no es bíblica” la di hace algunos días en este mismo espacio. Pero para ahorrarte el trabajo de hurgar entre mis posts, te resumiré lo dicho recordándote que la Navidad no es más que el nacimiento de Jesús… y el nacimiento de Jesús sí está en la Biblia, ¿o no?. Mateo y Lucas lo narran; el Antiguo Testamento lo profetiza en repetidas ocasiones. Si bien la palabra “navidad” no está en las Escrituras (ni la fecha en la que sucedió) el evento no solamente está presente, sino que es central para la fe cristiana. Quienes aseguran que la ornamentación navideña es idólatra (o pagana, satánica, demoníaca, etc.) pelean una batalla que socava su propio argumento de que la Navidad no es bíblica  (porque, si la navidad no está mencionada en la Biblia tampoco lo están la decoración navideña ¿verdad?). Con celo santo -y no tenemos derecho a dudar de sus motivos- basan sus argumentos en pasajes sobre la idolatría (Isaías 44 y Jeremías 10 son de los preferidos)… y ¡tienen razón en señalar que la idolatría es pecado! Pero, hasta donde yo sé, nadie en su sano juicio se arrodilla ante un árbol de navidad para adorarlo… ¿o sí? El punto es claro: la idolatría es pecado… tener un árbol de navidad (o luces, o bastones, o bombitas en el árbol o cornas o muérdago…) no se hace con el propósito de idolatrarlos; ergo, no hay problema bíblico al hacerlo.
Pero, habiendo dicho esto te doy un principio que debes aplicar.

El principio es simple: Si la conciencia te dice que algo no debe hacerse, no lo hagas (Romanos 14:14). Si en tu caso estás persuadido que festejar el evento del nacimiento de Jesús es incorrecto porque no sabemos cuál fue la fecha exacta en la que este sucedió, o crees que poner un árbol o escuchar villancicos está equivocado y que es de tropiezo para tu salud espiritual… no lo hagas. Pero, por favor, no caigas en el error de autonombrarte como conciencia de los demás e intentes aguar la fiesta de los que, con limpia conciencia, ocupan esta temporada para recordar el nacimiento del Rey entre nosotros.

Y ahora, un consejo. Si tienes limpia conciencia y te topas con alguien que no la tiene… no pelees. Recuerda, para pelear se necesitan dos; y lo más irónico del mundo sería si inicias un debate con alguien por defender el momento en el que la Paz se hizo presente en el mundo para que fuera recibida junto con la buena voluntad que la paz genera. La Navidad es para promover a Jesús… no para promover la contienda. No caigas en el error (y a veces, en la trampa) de quienes tratarán de convencerte de lo contrario.

La navidad se acerca. Te propongo algo: Hagamos que nuestro mundo conozca a Jesucristo.

 

Nos vemos mañana.

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