Es lindo El Salvador…


Esta noche tengo apenas una apreciación muy simple que hacer… no es “Biblia”, ni nada que se le parezca… pero creo que todos podemos aprender un poco de ella.
Te cuento.

En el marco de atender a nuestra familia que nos visita por causa de la boda de nuestra hija, he tenido que fungir en estos días como una especie de guía turístico, taxista, consultor en arqueología, experto en cocina criolla, y actuar en calidad de botánico aficionado (señalando el nombre y la especie de árboles y flores), geólogo, vulcanólogo, meteorólogo e historiador de nuestro país… todo ante la avalancha de preguntas que nos hacen quienes nos visitan. Ha sido muy bueno.

¿Sabes? me encanta la cocina criolla (las pupusas son lo máximo… pero ciertamente no son lo único que tenemos)… me gustan nuestras playas preciosas… y lo benigno de nuestro clima… pero a menudo lo paso por alto. De hecho, me ha sorprendido apreciar -a través de los ojos de quienes no pertenecen a nuestro entorno- la belleza del país en el que vivo a diario… y que he dejado de ver simplemente “porque siempre está allí”. Yo confieso que a diario paso por alto la majestuosidad del volcán que se ve desde mi comedor (mi casa está en las faldas del volcán)… lo precioso de los celajes en este país al atardecer… la imponente braveza del mar Pacífico (quien le puso “pacífico” como nombre, se merece el premio al mejor sarcasmo hidrológico de la historia)… la extrema profundidad del verde de nuestra flora …lo fascinante que es nuestra historia precolombina …amén de lo emocionante que es experimentar la constante gracia de Dios al vivir en un cinturón de fallas geológicas y placas tectónicas que tienen por manía chocarse para “sacudirnos un poco el piso” o de la singular alegría de los niños “más salvadoreños” que uno ve sonriendo con sus gigantescos ojos negros en las calles o en los parques que hay por allí (parques muy bien cuidados, por cierto). Me avergüenzo de pensar que me es más fácil ver el pelo en la sopa (un pelo político y social) que disfrutar lo que tenemos.
Y me alegra ver lo que yo ya sabía: es lindo El Salvador.

Soy salvadoreño y me siento orgulloso de serlo… amo a mi país con toda mi alma y siempre pienso que es el mejor lugar del planeta para mí y para los míos. No soy iluso: comprendo sus fallas -o por lo menos las conozco- sus luchas, sus carencias y sus limitaciones. Sí, sé de los errores presentes en nuestro ethos actual y creo conocer su historia para entender cómo fuimos formados (soy un enamorado de la Historia); pero creo que estos días han sido buenos para “salir del encierro” del ministerio y ver esta preciosa tierra llamada Cuscatlán por nuestros antepasados pipiles con los ojos con los que todos deberíamos verla: ojos de amor y de asombro. Por cierto, no debemos extrañarnos que “Cuscatlán” significara “Tierra de las cosas preciosas” en Nahuatl.
Es que es lindo El Salvador.

Si lees este post y eres de otro país, estoy seguro que el principio de lo que comparto se aplica a tu realidad. El lugar en el que Dios te puso es lo mejor que hay en este planeta para ti. Te animo a que no lo pierdas de vista, ni lo pases por alto.

 

 

Nos vemos mañana.

Un pensamiento en “Es lindo El Salvador…

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