Pensamientos sobre nuestras emociones…


El otro día -al estar estudiando el pasaje que incluye a la mujer que ungió los pies de Jesús en el evangelio de Lucas- noté la tremenda cantidad de emoción que ese personaje tuvo al acercarse a quien ella consideraba ser digno de su adoración… baste decir que derramó una “cascada de lágrimas” al estar con él. Hoy, al estar estudiando-leyendo-meditando en el libro de Esdras, encontré un pasaje que también habla de “emociones” extremas y fue como si Dios volviera a señalarme una misma realidad en el plano espiritual: no podemos estar conscientes de su presencia y no sentir ninguna emoción.
Te cuento.

Esdras es un libro fabuloso. De hecho, es el libro de la Biblia que ocupará mi predicación de los primeros 6 meses del 2013. En el capítulo 3, cumpliendo uno de los propósitos de la emigración masiva que les ha llevado de regreso a Jerusalén después de 70 años de cautiverio, el pueblo decide reconstruir el templo de Dios… tú sabes… el lugar de adoración… el punto de contacto … lo que ellos consideraban la garantía de la presencia del Rey entre su pueblo. Y entonces …mientras apenas estaban construyendo, una tremenda explosión de júbilo y llanto -y quien sabe cuantas otras emociones- detonó entre ellos. Ahora… antes que -como buen bautista o conservador que eres- deseches lo que allí pasó poniéndole un manto de “expresión cultural hebrea” te pido que leas el texto y lo sopeses de manera cuidadosa:

Y cantaban, alabando y dando gracias a Jehová, y diciendo: Porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con gran júbilo, alabando a Jehová porque se echaban los cimientos de la casa de Jehová. Y muchos de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de casas paternas, ancianos que habían visto la casa primera, viendo echar los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría. Y no podía distinguir el pueblo el clamor de los gritos de alegría, de la voz del lloro; porque clamaba el pueblo con gran júbilo, y se oía el ruido hasta de lejos. (Esdras 3:11-13)

No sé tú… pero a mí me suena como si de verdad estaban muy emocionados. Y si notas, ni siquiera estaban en algún culto religioso… la emoción no provenía de algún hábil manipulador de masas usando tretas sicológicas para “mover” a la gente. No. Simple y llanamente estaban emocionados al ver un sitio de construcción. Debo conceder que no era cualquier construcción, sino el anticipo del avance del reino entre ellos. Y eso era emocionante. Mientras leía este pasaje no pude evitar preguntarme: y yo, ¿habría estado emocionado igual que todos? ¿me habría sentido incómodo con tanta emoción desbordante? ¿habría sido crítico de los que daban gritos de alegría y clamaban con gran gozo? ¿o habría puesto en mi caja menta con etiqueta de “emocionales” a los que lloraban en alta voz?
¿Y tú?

No quiero proponer que iniciemos algún movimiento de emociones masivas en los cultos religiosos de nuestras iglesias. Pero te recomiendo que me acompañes en mi proceso de revisión de mis propias emociones. Por un lado: ¿Debo mostrar mis emociones en la adoración como todos los demás las demuestran? (porque obviamente no se trata de “fabricar” o “inventar” emociones que no están allí) Por el otro: ¿y no será que no demuestro muchas algunas pocas ninguna emoción porque simplemente no me he dado cuenta ante quien estoy? ¿será que el avance de la obra no me es emocionante?

Una cosa sí se: si entiendo la presencia de Dios… si comprendo el significado del Reino… si estoy centrado en las cosas espirituales, es imposible (así es I M P O S I B L E) que no sienta en mis emociones el valor de estar cerca de él.

Déjame seguirlo pensando un poco más… pero mientras tanto, allí te dejo mi inquietud…

 

Nos vemos mañana.

Un pensamiento en “Pensamientos sobre nuestras emociones…

  1. solo puedo decir que crecí en el evangelio en vida nueva y no he estado en otra iglesia y casi que he aprendido que las emociones no son muy relevantes como el pensamiento y el entendimiento aunque en ocasiones he creído que como seres emocionales deberíamos de expresarlas mas a menudo y no pensar tanto en que me van a ver o que van a decir los demás si las expreso, no se, como dices tú al final hay dejo la inquietud

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