Si entiendes la gracia, entonces…


Mañana por la mañana Chief y yo enseñaremos uno de esos pasajes fascinantes de los evangelios… de esos que cada predicador que tiene algo de experiencia sabe que -por mucha experiencia que tenga- le será imposible “hacer justicia a la belleza y a la riqueza del texto” durante la exposición. Así que, llego con temor y temblor a compartir un trozo que, debido a su sencillez, podría ser “demasiado profundo” y en el que el tema central del mismo es ni más ni menos que la gracia de Jesús. El texto: Lucas 7:36-50
Te cuento.

Un fariseo invita a Jesús a comer a casa, pero no le atiende como se debe. Este hombres es -como todo buen fariseo- demasiado bueno para su propio bien. Una mujer de mala reputación se da cuenta del paradero de Cristo y se cuela en la casa para ungir los pies del Rey. La escena debe haber sido estrepitosa, llena de emoción y de emociones… para que te hagas una pequeña idea, considera que el verbo que se usa para hablar de las lágrimas que esta mujer derramó sobre los pies de Jesús es “llover”. Perfume, llanto, mujeres, emociones, besos, vasos quebrados… y la silenciosa crítica del que -por no entender la gracia- no toleraba que “un supuesto profeta” se dejara tocar por una mujer “de esa calaña”. Cero gracia. El quid del asunto en esta historia no es la mujer, no es el perfume, no es el vaso y no es el llanto… es el fariseo y su infatuación interior con su propia justicia. Jesús lo pone en su sitio contándole una súper simple historia de dos deudores y llevándolo por un proceso dialéctico de contrastes y comparaciones lógicas. El resultado de la historia: el fariseo es peor que la mujer de mala reputación.
Ambos necesitan de la gracia. Punto.

Yo también la necesito. Esa es mi conclusión esta noche ya estando a punto de ir a dormir y reponer mis fuerzas para mañana. Yo soy el deudor de los 500 denarios que nunca puedo darme el lujo de criticar a los que solo deben 50 denarios. ¿Y tú? Entender esa necesidad de gracia pone mi mundo en la perspectiva correcta… y me libera para atender a mi Rey como él se lo merece; como lo atendió la mujer que ungió sus pies llorando.

Antes de cerrar, te dejo con un pequeño trozo de mi manuscrito de mañana por la mañana… algunos pensamientos que escribí sobre la gracia. Considéralos, y al hacerlo, considérate a ti mismo.

Si entiendes cuanto necesitas la gracia, te sentirás muy perdonado. Y amarás mucho… y te deleitarás mucho cuando otros reciban la gracia. Si entiendes la gracia, no pensarás que la vida es injusta, no verás que el césped está más verde del otro lado de la cerca…no pensarás que hay mala suerte o buena suerte… no te quejarás por lo que no tienes sino que le darás gracias a Dios por lo que tienes. Serás generoso. Vivirás por el principio de “de gracia recibistéis, dad de gracia.” Uno de los problemas más grandes en nuestra cultura es que percibimos la vida no por la gracia sino por las obras… y entonces no tenemos gracia para dar.

Allí te dejo la inquietud…

 

 

Nos vemos mañana

 

Un pensamiento en “Si entiendes la gracia, entonces…

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