Josué 7: Cuando el obstáculo eres tú…


Mañana por la mañana estudiaremos uno de los trozos de la Biblia más tristes, más claros, más desafiantes y más necesitados en nuestro tiempo: Josué 7. Algunos le conocen como “el pecado de Acán”… la toma del anatema, la derrota de Hai… como quieras llamarlo… es una sección de la Escritura de extrema importancia para nuestro crecimiento espiritual. Es que este pasaje nos enseña las consecuencias de la desobediencia a las instrucciones de Dios (le llama “prevaricación” o desobediencia a sabiendas) y cómo debemos lidiar con tales consecuencias. Este es uno de los trozos clásicos en la Biblia que -creo- deben revisarse de vez en cuando para compararlo con nuestra realidad echando un vistazo a nuestras vidas individuales. Como cosa interesante, la historia de Acán está puest en medio del avance del pueblo en la conquista de la visión que Dios les había dado. Por esa razón lo estamos estudiando con VidaNueva… la próxima semana será un tiempo con los amigos… y el objetivo (la visión) es hacer que ellos conozcan a Jesús. En las próximas semanas estaremos recogiendo el dinero para completar el templo en Lourdes que nos servirá para “la visión”. Otra parte del dinero extra que estamos recogiendo en Mi ofrenda para el Rey este año tiene que ver con completar el dinero usado para el ministerio… “la visión”. Pero, la visión es más que una actividad, que un templo o que dinero. Se necesita que todos los que somos parte hagamos “lo que nos toca”. AVANCEMOS… Y, parte de lo que nos toca es mantenernos en comunión con Dios. Por eso, Josué 7…

Lo que aprenderemos es simple… quizás demasiado simple. Cuando el obstáculo eres tú debes ser realista, debes ser responsable y debes ser radical. El pecado se saca de raíz o no se saca… es como un cáncer con el que no puedes darte el lujo de “dejar un pedacito” sin tratar. Acán terminó muerto… y ciertamente había una razón de peso para ello.

Para quienes no estarán mañana en ninguno de los 5 cultos matutinos… te animo a echar un vistazo y cerciorarte que en tu vida “no hay nada oculto”.
Date cuenta que no hay nada que pueda ocultarse.
Cuando el obstáculo eres tú es bueno recordar que todo sale a la luz.
Mejor tratar tú mismo tu pecado temprano… y no que Dios trate contigo.
Pudiera ser demasiado tarde.

Nos vemos mañana.

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