La venganza del espolón…


He aquí uno de esos post personales. Te advierto: no hay nada profundo en mi mente esta noche… solamente un profundo dolor causado por un antiguo visitante ocasional.
Te cuento.

Una de las cosas buenas de escribir un blog todos los días durante tantos años es que existe un registro histórico (a manera de diario) de las cosas relevantes -y de muchas que no son tan relevantes- en mi vida. Así que puedo decirte con certeza que el Martes 29 de enero de 2008 estaba afrontando el mismo dolor que ahora me aqueja: la aparición de un espolón en el talón del pie derecho. Sé que ya para aquel entonces no era algo nuevo… a lo largo de los años, esta agudísima incomodidad me ha visitado de manera espontánea, repentina, recurrente y recidivante… y en cada ocasión me ha causado el mismo efecto paralizante… no puedo moverme, caminar, concentrarme, pensar, reírme ni ninguna otra cosa sin estar consciente que el pie me duele. Me refiero a que me d u e l e en serio.
Este día en mi vida podría llamarse “La venganza del espolón”. Como dije hace casi cinco años: ¡ouch!

Mi preocupación mayor son las responsabilidades ministeriales que están a las puertas… este domingo estaré en el púlpito de 4 servicios… el lunes y martes debo dejar grabado varias horas más de clase de seminario y el miércoles salgo en un viaje de ministerio que me tomará casi 10 días. Sinceramente pienso que es demasiado trecho para alguien que no puede dar bien ni siquiera un tan solo paso.
Ya veremos como nos va.

Para colmo de males, esta pequeña crisis de dolor (talagia) la he pasado sin Patty, ya que ella se encuentra con cerca de un centenar de mujeres en el Campamento Anual de mujeres de Vida Nueva. Así que, esta leve separación momentánea ha producido en mí el deseo de ser más vocal y decir: ¡Ay del solo! No cabe duda: Los esposos nos hacemos más dependientes de las esposas con el pasar de los años. Pero eso es algo de lo que te hablaré en otro post. Esta noche mejor me voy a dormir… porque, como escuché decir a alguien hace muchos años:  “dormido no me duele”

Buenas noches…

 

Nos vemos mañana.

Un pensamiento en “La venganza del espolón…

  1. Huyyy Julio…

    Cuanto lo siento, yo sé lo que eso duele, lo estoy sufriendo en carne propia. Si conoces una cura, aparte de la oración me cuentas, igualmente te estaré contando. Por ahora yo he sentido un alivio por unos días mediante infiltraciones, pero no sé los efectos secundarios.

    Oraremos por ti.

    Abrazos,
    Fabio Reyes

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