Sobre la iglesia en Babilonia II… (la otra cara de la moneda)


Anoche aproveché el pasaje de Pedro que estudiamos este domingo para recordarte lo que considero ser una de los principios más evidentes -pero más olvidados- en el acercamiento a las Escrituras: la Biblia se estudia antes que nada en el sentido literal (o natural) del texto porque ella dice lo que quiere decir, y quiere decir lo que dice. El pasaje que te compartí anoche es 1 Pedro 5:13 (“La iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros, y Marcos mi hijo, os saludan.”) y lo que nos llevó a tratarlo en este blog (da clic acá para leerlo) fue algunas preguntas sobre “la verdadera identidad” de la iglesia en Babilonia. Bueno, ahora te quiero proponer “la otra cara de la moneda”; un principio de estudio bíblico que complementa -y contrasta- lo que vimos anoche; este principio de estudio reza de la siguiente manera: cada pasaje tiene tres aplicaciones posibles.
Te explico.

  1. La primera de esas aplicaciones es la que vimos anoche: es directa, histórica, literal, natural, evidente. Esto implica que -como aprendimos anoche- la Biblia debe ser tomada primero que nada aplicándola de forma textual: si el pasaje dice que “la iglesia está en Babilonia… ¡está en Babilonia! Sin embargo, hay dos aplicaciones adicionales que podemos, y debemos, sacar de manera cuidadosa y que se basan en la comprensión exacta de la realidad histórica del texto.
  2. La segunda aplicación es doctrinal (o profética) por cuanto el pasaje revela aspectos de Dios o de su plan directa o indirectamente. Una parte de esta revelación está -a veces- en forma de cuadros y tipos espirituales que, lejos de ser el producto de la alegorización caprichosa del creyente, obedecen a la interpretación de la Biblia por la misma Biblia. En ese sentido, Babilonia es asociada en repetidas ocasiones con la maldad y la perdición y es comparada con Sodoma y Gomorra (Isaías 31:19), su rey es comparado a un dragón en Jeremías 51:34, y al nombre del sistema que se opone a Dios se le llama “el misterio de Babilonia la grande”. El pasaje de 1 Pedro (la iglesia en Babilonia) nos recuerda de la condición del mundo en el que la iglesia de Cristo está hoy en día: en medio de un sistema que se opone a Dios debemos resplandecer como luminares en este mundo.
  3. La tercera y última aplicación es devocional, es decir es “la manera en la que el texto le habla a las circunstancias específicas de tu vida personal”. Es la personalización del pasaje que resulta de la apropiación de los principios allí contenidos y que edifica nuestro hombre interior estimulando la devoción a Dios (de donde surge el nombre “devocional”). La “iglesia de Babilonia” debe -entonces- despertar la conciencia del riesgo que existe para nosotros que siendo su iglesia podemos fácilmente contaminarnos por la influencia de nuestro medio y estimularnos a la búsqueda de una vida de santidad. Puede ser que vivamos “en Babilonia”… pero, ¿somos parte del sistema del mundo o del de Dios?

Entonces, la otra cara de la moneda es que la aplicación histórica, textual, directa de cada pasaje -como el de nuestro ejemplo en 1 Pedro 5- puede (y debe) haber la inquietud de complementarlo con las aplicaciones que tocan nuestra vida de manera devocional o que ilustran la doctrina que la Palabra de Dios nos revela directamente.

Ya sabes: una aplicación histórica, una doctrinal y una devocional…
Allí te dejo la inquietud…

Nos vemos mañana.

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