Gracias Lance!


Esta tarde tuve el privilegio de predicar en la -aún llamada- Iglesia Bautista Buenas Nuevas en la ciudad de Apopa, la congregación que plantamos hace dos décadas y que está en proceso de transformarse oficialmente en el cuarto campus de VidaNueva. La razón de estar allí fue especial… no era “un culto más” de la Iglesia. Esta tarde nos reunimos para celebrar los 14 años de ministerio de Lance Grush en Buenas Nuevas (los últimos 11 como pastor de esta congregación) y agradecer a Dios el esfuerzo que él y Karina -su esposa- han hecho para cuidar de la grey del Rey en esta parte del país.
Fue una manera de decir: ¡Gracias Lance!

Recuerdo como si fuera ayer cuando Lance -entonces un jovencito soltero- llegó al país en 1996 para continuar su capacitación ministerial en VidaNueva. Con los años, le enviamos a Apopa para ser parte del equipo de líderes que ministraban allá… un tiempo después Dios “le puso” como el pastor principal de la obra; en el proceso de todo esto Lance conoció y se casó con Karina con quien han formado una preciosa familia (¡4 hijos!) y le vimos madurar y crecer en un hombre de Dios en todo el sentido de la palabra. El impacto en muchísimos jóvenes de Apopa ha sido notorio a través de los años (una parte de tal ministerio es un Centro Juvenil que Lance aún continuará dirigiendo “a distancia” y miles de horas invertidas en el trabajo del Rey en las escuelas de la ciudad). Ahora, es Dios quien está mostrando un cambio de dirección para Lance y para la Iglesia, y esta noche “oficialmente” se despidió del pastorado de Buenas Nuevas.
En una palabra: fue conmovedor.

Como te puedes imaginar, los reconocimientos, las lágrimas, las palabras de aliento y agradecimiento, los testimonios y muchas muestras de amor se hicieron notar a raudales. Al estar observando pensé para mis adentros: “Que bueno es ver un pastor que deja tras sí un testimonio impecable…” que necesario es que las ovejas del rebaño (como cosa curiosa, fue el tema de nuestro estudio en 1 Pedro más temprano en los otros campus) tengan a un líder a quien puedan respetar y por quien puedan orar continuamente. No hay pastor perfecto (¡claro!) pero es obvio y evidente cuando alguien ha hecho las cosas bien o las ha hecho mal en el ministerio pastoral. Esta tarde, entre sollozos y abrazos, el reconocimiento del rebaño de Dios fue expresado para el pastor que el dueño del rebaño les ha dado esta última década.
Yo solo puedo decir: ¡Gracias Lance!

Nos vemos mañana.

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