Liderazgo y respeto… (I)


Saludos desde KC, Missouri! Por causa de lo que enseñaré este próximo fin de semana en VidaNueva San Salvador (en 1Pedro 5) he andado pensando en la trascendental importancia del respeto hacia el liderazgo… no me refiero al respeto exigido, obligado e impuesto con el que se penaliza a algunos sectores de la sociedad iglesia y que responde a las reglas impuestas “de arriba hacia abajo”… hablo más bien de la importancia de que exista un vínculo de “miramiento, consideración y deferencia” (como lo define la Real Academia de la Lengua Española) que facilite la relación de quienes son liderados y que se ofrezca espontánea pero inteligentemente “de abajo hacia arriba”.
Sin respeto, no hay liderazgo. Punto.

Esta es una verdad que se aplica a todas las áreas de la vida espiritual… sin el respeto de la esposa, no hay liderazgo del esposo… sin el respeto de los hijos, no hay liderazgo de los padres… sin el respeto de la iglesia, no hay liderazgo de los pastores. Si me conoces, sabes que no soy el tipo de pastor que “exige” o “demanda” nada (no creo que la vida espiritual funcione así)… al correr de los años he visto demasiados pastores que no eran respetables (aunque sus ovejas quisieran respetarles) y demasiadas ovejas que eran insolentes (aunque sus pastores fueran respetables). Mi conclusión simple es que nunca (nunca, nunca, nunca, nunca) el respeto impuesto funciona en el largo plazo. Se necesita más bien un encuentro de actitudes equilibradas. En 1 Pedro 5:3, el Apóstol pone el dedo en la llaga de tal equilibrio al decir que los pastores deben cuidar de sus rebaños “no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.” Al pastor le toca dar ejemplo, a la grey le toca seguir tal ejemplo.
Si una de las dos actitudes no funciona, la relación no funciona.
Simple, ¿no?

¿Debe una oveja condenar a un pastor a quien no respeta? Pienso que no… pero debe darse cuenta que tampoco puede seguirlo. ¿Debe un pastor castigar a una oveja irrespetuosa? Pienso que no… pero debe darse cuenta que tampoco puede pastorearla. El escenario ideal es -por supuesto- el que tiene pastores respetables y ovejas respetuosas… pero no vivimos en el escenario ideal ¿o sí? ¿Cómo se resuelve un escenario no-ideal de este tipo? ¿Qué debe el pastor hacer? ¿Qué debe hacer la grey? ¿Tiene algo que decir la Biblia al respecto?
La respuesta -obviamente- es un rotundo sí.
Pero esta noche mi espacio -y ciertamente también mi energía- se ha agotado… si me lo permites, continuaré con esto al regresar a San Salvador… así que con todo respeto te pido que “le pongamos pausa” al asunto.
Buenas noches.

 

 

Nos vemos mañana.

 

 

2 pensamientos en “Liderazgo y respeto… (I)

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