Sobre la paz de Dios y la toma de decisiones…


Algunas decisiones en esta vida son difíciles de tomar. Punto. Parece que hay una relación directa entre el riesgo percibido y la dificultad de la decisión… entre la intensidad de las emociones involucradas y la toma de la decisión… entre la cantidad de personas que se afectarán (y la manera como deberá lidiarse con esa nueva realidad) y la toma de la decisión. Para los seguidores del Rey una decisión así no sólo es un asunto de simple y sencilla sabiduría (¡cómo que la sabiduría fuera simple o sencilla!) sino de contar con la paz en el corazón producida por la consulta directa a él. ¿Cómo se consulta a Dios directamente?… bueno… creo que cuando la oración, la meditación, la búsqueda de razones bíblicas, el consejo de los sabios y elementos similares están completa y totalmente gobernados por el desesperado deseo de encontrar cuál es la voluntad (el designio, determinación y deseo) de Dios y no del mío propio… Dios mismo no oculta su voluntad.
Y nos llena de su paz.

¿Te ha pasado? ¿Te ha sucedido que tienes que tomar una decisión que de primas a primeras tus instintos te aconsejan en contra de ella… pero que Dios susurra a gran voz en tu corazón que debes hacerla de todas maneras? ¿Has desarrollado la habilidad de escuchar a Dios a pesar de toda la bulla que tu voluntad personal causa en el fondo de tu alma? Te confieso que a mí me cuesta… no es fácil “quitarme de en medio” y darle la bienvenida a la paz que sobrepasa a mi entendimiento.
Pero he aprendido que Dios siempre tiene la razón… y que yo sólo estoy en lo correcto cuando me decido a ponerme en su bando y hacer su voluntad.
Y eso me da paz.

Esta noche te escribo a ti que tienes que tomar una decisión y preferirías no hacerlo… que desearías que la respuesta fuera “no” porque en lo mejor de tus capacidades analíticas “las cuentas no te cuadran”… pero que sabes en el fondo del corazón que Dios desea algo distinto al rumbo que tú escogerías. Quizás todavía no estés listo a reconocerlo en público… quizás no seas capaz de prever los alcances de la paz de Dios en tu vida… quizás sabes que en el fondo, la realidad es que no quieres arriesgar tu comodidad, tu estabilidad o incluso tu misma carga personal.
Oye a Dios. Quédate callado. Pon atención.
Por lo que más quieras: no escuches a tu corazón… y escucha a Dios.

La paz de Dios surge de un alma que está conectada a él y busca su voluntad. No esperes tener tal paz si las condiciones mencionadas no están presentes.
Si esto fuera un comercial de tarjetas de crédito, terminaría este post diciéndote: disfrutar la paz de Dios para tomar una decisión no tiene precio… para todo lo demás existe la sabiduría humana (pero esa suele no funcionar, y el costo en intereses es demasiado alto).

Allí te dejo la inquietud…

Nos vemos mañana.

Un pensamiento en “Sobre la paz de Dios y la toma de decisiones…

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