Cuando sabes el final de la película…


Algunas pequeñeces me molestan en la vida… un desperfecto mecánico en mi automóvil, no encontrar mis llaves, el hambre de media noche cuando no hay nada que comer en la casa (jajaja, no es el caso… al menos no esta noche)… tú sabes, “en mi humana humanidad” (como me dijo alguien el otro día), a veces las cosas pequeñas me sacan de balance. Una de las pequeñeces que me molestan es que alguien me cuente el final de una película que aún no he visto… como decimos en El Salvador, “le quita el chiste” que esto suceda… se le pierde el sabor… la emoción ya no es igual. Como cosa curiosa, saber el final de las cosas en la vida real es algo que sí quisiéramos saber ¿o no?… te gustaría saber cómo terminará la relación en la que te encuentras… cómo acabará la aplicación de trabajo que estás realizando… cómo terminará el proceso de salud que te preocupa (aunque algunos en realidad no quisieran saberlo), cómo saldrá tu hijo en sus estudios al final del año escolar. En resumen, no nos gusta saber el final de una película, pero sí quisiéramos saber el final de algunas partes de nuestra película.
Bueno, el final de la película de nuestra vida ya se filmó… y Dios ya nos la contó.
Por cierto, ganamos. Punto.
El final de nuestra vida termina en victoria.

Una de las cosas que aprenderemos mañana en VidaNueva es precisamente esa… “el final de la película” ya está escrito para nosotros; aún si alguien nos hace la vida imposible y “nos ultraja” (como dice el texto en 1 Pedro 4), la manera en la que todo terminará es que estaremos “vivos según Dios”. Inmediatamente Pedro se apresura a decir: “mas el fin de todas las cosas se acerca”… esto  ya se va a terminar… y nosotros ganaremos. Habiendo entendido cómo todo termina, el apóstol nos insta a vivir a la luz de la eternidad… y describe una vida en la que la gracia que hemos recibido se debe derramar sobre los demás aun si esto implica que hagamos un esfuerzo extra, y que los dones que su gracia nos ha concedido deben ser puestos a la orden de los demás (“para que Dios sea glorificado en Jesucristo”) aunque esto implique el máximo de nuestros esfuerzos.
Cualquier sacrificio vale la pena, porque al final ganamos.
Para serte honesto, no me molesta saber ese final de la película.
Quizás porque no es una pequeñez.

 

 

Nos vemos mañana.

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