Lo exterior no importa… ¿o sí?


A Dios le interesa el corazón.
“El corazón es lo que importa”. Esta es una de las verdades más profundas de la Biblia. Es un golpe artero al sistema de pensamiento humano que abierta o encubiertamente pone sus ojos en las apariencias externas. Dios se las arregló hoy para recordármelo. Tú sabes… el “tanto tienes, tanto vales” que se cuantifica de diferentes formas dependiendo de cual sea tu esfera y que está por todos lados: “tanto dinero tienes, tanto vales”… “tanto talento tienes, tanto vales”… “tanta belleza tienes, tanto vales”… “tanto carisma tienes, tanto vales”… “tanto conocimiento tienes, tanto vales”… “tantos músculos tienes, tanto vales”… la lista es larga; y aunque el sustantivo cambia, la actitud permanece constante. Una de las verdades de Dios es que a él, toda esta nuestra “grandeza” humana le tiene muy sin cuidado.
A él le interesa el corazón. Punto.

En pro del argumento, en vez de un botón de muestra mejor te muestro dos botones:

A Samuel, cuando estaba a punto de ungir al sucesor de Saúl, Dios le dijo que él desechaba lo exterior (y se desecha lo que no sirve, ¿verdad) La requete-ultra-hiper conocida declaración de Dios en 1Samuel 16:7 es más que clara:

“Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. “

Como segundo botón de muestra te recuerdo que a Jeremías la instrucción de Dios fue igual de contundente. Jeremías 9:23-24 dice:

Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová. 

Podemos escondernos tras una verdad
Es el corazón lo que importa… no es lo exterior… es el conocimiento de él… no son los logros humanos. Piénsalo. Esta es una verdad profunda. Pero, lamentablemente, he visto bajo el cielo que esta verdad es también una excusa. A mi mente vienen la imagen de jóvenes y adultos que “han tirado la toalla” y no quieren progresar en nada en la vida… y se consuelan con la idea de que a Dios no le importa lo exterior. Pasan por alto de que el problema con “el parecer” y “lo grande de su estatura” son sólo un reflejo del “alabarse”… que lo que a Dios le molesta no es “lo grande” de los logros humanos, sino el corazón de aquel que se ha agrandado por la sabiduría, la valentía, las riquezas o lo que sea que el sistema específico de “tanto tienes, tanto vales” le haya generado.

La clave es ser el menor.
Prueba de ello es David mismo -el que nadie quería ungir en 1 Samuel por ser considerado “el menor”, y quien aunque no era el más joven si era tenido como el “menos digno”… haz las cuentas:

  • 1Samuel 16:10 dice que Isaí hizo pasar “a siete hijos suyos” antes de que hablara de David. Si David fuera el menor, sería el octavo ¿verdad?
  • 1Crónicas 2:13-15 nos reporta el orden de los hijos de Isaí y el versículo 15 literalmente dice: “el sexto Ozem, el séptimo David” Lo que implica que la palabra “menor” usada en 1Samuel no significa “de menos edad”… sino -como es usada a veces- de menos rango.
  • Este mismo pasaje dice que los nombres de sus hermanos son Eliab, Abinadab, Simea, Natanael, Radai, y Ozem, y llama a David “el séptimo”. Pero 1Crónicas 27:15 dice que uno de los hermanos de David es Eliú. Probablemente el menor de edad.

No te engañes: David no era insignificante. De hecho, era lo suficientemente fuerte como para matar a un oso o un león, era lo suficientemente talentoso como para tocar música y componer salmos, lo suficientemente valiente como para enfrentar a Goliat y lo suficientemente guapo como para hacer suspirar al pueblo -quizás por ser “rubio, hermoso de ojos y de buen parecer”.
Pero no se creía superior por esto.
Porque su corazón era como el de Dios.

Ser fracasado no es ser espiritual
Concluyo: La próxima vez que usemos la expresión “lo exterior no importa”, te animo a que pensemos que de nada sirve no tener “eso” exterior que menospreciamos si “lo interior” no tiene la calidad debida. Ser fracasado no es ser espiritual. Ser haragán, tampoco lo es.
Que Dios nos permita cultivar un corazón como el de David.

 

Nos vemos mañana.

2 pensamientos en “Lo exterior no importa… ¿o sí?

  1. Muy buena reflexión Pastor, creo que lo uno es consecuente con lo otro, es decir, tener un corazón bien enfocado en Dios trae como consecuencia un exterior que refleja el amor de Jesús (en todas las áreas de la vida de un creyente). Bendiciones Pastor Julio.

  2. Que reflexion me gusto la verdad es que como estemos en nuestro interior de igual manera se refleja en lo exterior. El corazón alegre hermosea el rostro;
    Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate.Prov
    15:13

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s