Sobre padecer por hacer lo correcto…


Ese será el pensamiento que nos ocupará mañana en VidaNueva. Por supuesto, no es más que el estudio de lo que el Espíritu Santo inspiró en el Apóstol Pedro cuando escribía los versículos 14, 15, 16 y 17 del tercer capítulo de su primera carta a los expatriados en el Ponto, Asia, Capadocia y Bitinia. Las ideas de apoyo a esa verdad central (“el que padece haciendo lo correcto es bienaventurado”) y que surgen directamente del texto que te mencioné es lo que estudiaremos. Un pasaje fenomenal… increíble; después de 2000 años de haber sido escrito tiene tanta relevancia como si su autor lo hubiera redactado ayer.
Eso es lo que tanto me gusta de la Biblia.

No todo el sufrimiento es igual entre los creyentes. Hay algunos que padecen como malhechores… esos “se lo buscaron” y no hay mucho que podamos hacer ni decir. No es de Dios, el Rey no lo quería y nunca deben decir que se trata de una prueba del Señor… personalmente creo que en esos casos ni siquiera se trata de un castigo divino, sino de simples y llanas consecuencias. Así es, el que mal anda… mal acaba. Punto

Pero hay al menos dos tipos más de sufrimiento entre los creyentes. Uno es el sufrimiento por las realidades de la vida… por el simple hecho de que la vida es dura y de que moramos en una tierra caída y que sufre las consecuencias del pecado. Este sufrimiento es difícil pero fortalece un aspecto de nuestra fe: nuestras convicciones (como en una enfermedad o en un accidente o catástrofe). De tal tipo de sufrimiento no podemos escapar con facilidad y es por lo tanto inevitable. No puedes salir de la enfermedad, ni hacer que el accidente “se desocurra”.

El otro tipo adicional es el que estudiaremos mañana. Sucede cuando sufrimos por causa de nuestros valores, y del que sí podemos escapar con sólo violarlos. Este sufrimiento es “escapable” y por eso nos vemos obligados a revisar tales valores y a determinar si son verdaderamente nuestros y los creemos firmemente o si sólo son teóricos y pueden ser negociados para evitar alguna incomodidad. En este tipo de padecimiento crece nuestro carácter.

¿Cómo lidias con el sufrimiento que surge de hacer lo correcto? Si por no sufrir (burlas, persecución, la pérdida de tu trabajo, el aislamiento de los amigos, o lo que sea) violas los valores de Dios, habrás perdido una de las oportunidades más grandes de la vida para crecer como seguidor del Rey. Y probablemente evitarás que algunos conozcan al Rey en el intento… triste.
Esta noche te animo a considerarte dichoso “si la voluntad de Dios así lo quiere” y él evita defenderte en la persecución que suceda porque decidiste ser fiel a lo que es recto. Déjame decirte que la clave es armarte de los pensamientos correctos y aprender a ver a Dios en tus circunstancias. Padecer por hacer lo correcto te dará la oportunidad de crecer en tu carácter, la opción de poner a Dios en el lugar legítimo que le corresponde en tu corazón, te abrirá las puertas para que otros observen en ti una vida sobrenatural e indaguen por qué eres diferente… (para lo que tienes que estar preparado). Además, la alternativa es sufrir como todos los demás… sin provecho ni propósito.
Yo preferiría nunca sufrir.
Pero tal pensamiento es falaz. Todos sufren. Aún los que crees que tienen una vida fácil.
Mejor hacerlo por algo que vale la pena.
Nos vemos mañana.

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