¿Quién dijo miedo?…


“¿Quién dijo miedo?” es una expresión coloquial en nuestro país que se ha convertido en más que una simple pregunta retórica… es una declaración de la ausencia de temor -declaración que a menudo es acompañada por una actitud agresiva- basándose en una victoria segura. Es una de esas frases que muchos la dicen pero que pocos la viven debido a que el ser humano promedio está plagado de temores, especialmente de temores a las personas que realmente pueden hacernos daño.

Creo que si el Apóstol Pedro hubiera vivido en El Salvador en estos momentos de la historia no habría dudado en incluir ese concepto en su carta… especialmente en los versículos que estudiaremos este fin de semana. Déjame proponerte una paráfrasis de 1 Pedro 3:14-15… como tal, esta basada en el texto pero no pretende ser una traducción fidedigna del mismo… pero, aguántame por unos instantes y trata de captar el espíritu de lo expuesto por Pedro a quienes sufrían la espantosa persecución de su época y cuyo crimen era -ni más ni menos- tener una fe similar a la que tú y yo tenemos:

“Si sufren por hacer lo correcto considérenlo una bendición; así que, ¿quien dijo miedo? que no les preocupen los que pueden dañarlos… en vez de eso hagan de Dios algo especial en sus corazones y estén dispuestos para explicarle a la gente con todo respeto el porqué ustedes tienen la actitud positiva que tienen”

¿Quién dijo miedo? Esa es una pregunta que cuando razonamos nuestra fe se vuelve un consuelo enorme. ¿Quién dijo miedo? si padecer es parte del paquete de felicidad del cristiano… ¿quién dijo miedo? es la conclusión lógica de comprender con la razón las implicaciones poderosísimas que la fe trae a nuestra realidad.

Esta noche te animo a derrotar tus temores como hijo de Dios. Hazlo construyendo en la capilla de tu corazón el cúmulo necesario de argumentos que te permitan vivir una vida libre del miedo paralizante que las personas complicadas causan en ti. Ya lo verás, tu vida será tan diferente al resto de mortales que algunos te preguntarán “por qué” tienes tanta esperanza. Y entonces podrás presentarle las razones por las que eres un optimista realista.
Y no hay nada mejor que eso.

 

 

Nos vemos mañana.

 

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s