Hijos: horribles pesadillas o maravillosos sueños…


Tal como te dije anoche, hoy dimos inicio a una serie de estudios sobre lo que la Biblia dice acerca de la crianza de nuestros hijos. Comenzamos estudiando 1 Samuel 2 (la historia del sacerdote Elí y sus hijos) uno de los pasajes más reveladores en cuanto al peso que Dios pone en quienes somos papás (o mamás) y las consecuencias funestas que nuestros hijos enfrentan cuando no cumplimos con tal responsabilidad.

Hoy contestamos un juego de preguntas: ¿Cuál es la condición espiritual de tus hijos?… ¿Cómo es su carácter?… ¿Quién tiene la culpa ante Dios por sus errores?… y ¿Quién pagará las consecuencias de su condición actual? Las respuestas, nacen del texto… te animo a que escuches el mensaje (estará en ibvn.org los próximos días) o a que llegues este viernes por la noche a Noche de Viernes en Campus Miralvalle o Campus Lourdes. Estoy seguro que aprenderás algo. Este trozo establece como realidad uno de los temores más grandes de cualquier papá que es seguidor de Jesús: que sus hijos tengan un papel relevante en la religión establecida pero que nunca hayan nacido de nuevo. Ofni y Finees -los hijos de Elí- eran impíos (el original hebreo dice “hijos de belial” o hijos del diablo) pero eran sacerdotes. Ministraban, daban liderazgo, participaban de las ceremonias religiosas y conocían muy bien la ley de Dios… pero no conocían a Dios. Su carácter era pendenciero y orgulloso… usando de sus derechos habían desconocido los límites que tales derechos les otorgaban (como algunos de nuestros hijos ¿o no?) y sus vidas terminaron en un desastre mayúsculo.
Una horrible pesadilla.

La responsabilidad -por supuesto- era del papá. Siendo el líder de toda la comunidad religiosa hebrea, Elí estaba más preocupado por la fama y la reputación que por lo que Dios pensaría del estilo de vida de sus hijos. Hmmmm… este es un problema actual ¿no crees? Hay pastores, líderes, diáconos, maestros, etc., que están más preocupados por que sus hijos den las apariencias de piedad ante el resto de cristianos que conocen (aunque todo sea falso) que por lo que Dios establece como el caminar íntegro en la vida de los seguidores del Rey. El resultado en pequeña escala de vidas así es siempre el mismo: una horrible pesadilla. El resultado en gran escala de vidas así es la pérdida de poder de las iglesias cristianas que están peligrosamente abarrotadas de aquellos que “tienen apariencia de piedad pero que niegan la eficacia de ella”.
Una pesadilla aún más horrible.

Esta noche quiero animarte a aprovechar estas semanas en las que durante Noche de Jueves y Noche de Viernes estaremos conectados a uno de los temas más relevantes de nuestro tiempo… y de todos los tiempos. Es que los hijos han sido, son y serán por siempre la más horrible de las pesadillas o el más maravilloso de los sueños.
Invita a alguien. Ven a la iglesia. Trae tu cuaderno de apuntes. Trae tu corazón y tu mente frescos… y decídete a aprender.
De esa manera tendrás una verdadera oportunidad de que tus hijos sean el más maravilloso de los sueños.
Pocas cosas son mejores que esta.
Te mantendré informado.

 

 

Nos vemos mañana.

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