“Que vuestra fe y esperanza sean en Dios…”


Saludos desde Bogotá! Ha sido un día muy relajado y lleno de la alegría de encontrarme con viejos y queridos amigos… también fue muy bueno escuchar la palabra de Dios en boca de David Guadrón. Sólo puedo decirte que el Chief “dio en el clavo” del texto que expuso a los jóvenes está tarde y que yo resulté muy ministrado. Añádele a todo esto el buen café colombiano, la insuperable comida del lugar, la compañía de los Quiroga -una pareja sensacional- un clima envidiable (frío fresco pero no fatal) y un buen tiempo para leer y casi no puedes pedir nada extra. Hmmm… o quizás sí: me falta Patty.
Y todavía no me he tomado una malteada de avellanas en Crepes and Wafles.
Pero, como bien dijo Salomón, todo tiene en su tiempo debajo del cielo.

Entre otras cosas he estado preparando mi corazón para estar mañana en el púlpito de La Biblia Dice acá en Bogotá. El pasaje que estudiaremos (en 1 Pedro) ha sido el objeto de mi pensamiento por ya algún tiempo… en parte porque estoy enseñando esta carta los domingos por la mañana a VidaNueva, en parte porque creo que contiene uno de los soportes más grandes para el concepto de discipulado (y estoy preparando la materia de Discipulado para impartirla en este semestre en el Seminario). Pero, en esta ocasión, el Espíritu Santo “señaló con marcador fluorescente” una línea del texto… es la sección final del argumento que se desarrolla en 1Pedro 1:13-21 y en el que se nos pide vivir sobriamente, santamente y sensatamente en esta tierra (¿no es ese el resultado del verdadero discipulado?); antes de cerrar, Pedro dice que el rescate de la religión vana en la que vivían sus lectores fue hecha con la sangre de Jesús, quien fue validado por medio de la resurrección de los muertos “para que vuestra fe y esperanza sean en Dios”.
Esa es la frase. Piénsalo. Que vuestra fe y esperanza sean en Dios.

Ya Dios hizo todo lo necesario para que confiáramos en él y estuviéramos tranquilos en lo que se avecine en nuestras vidas. Su interés en nosotros y el poder necesario para suplir cualquier circunstancia quedaron plenamente demostrados en aquella tumba vacía… para que nuestra fe y nuestra esperanza estuvieran en Dios. No sé que te preocupa… no sé que te inquieta y no sé que te hace dudar… pero esta noche te animo a que -si eres hijo de Dios- descanses a plenitud en él. Te animo a que tu fe y tu esperanza no estén puestas en nadie más …no hay partido político, idea filosófica, persona carismática o tonelada de dinero y recursos que puedan darte lo que Dios te ofrece: una prueba tangible que él es totalmente confiable y absolutamente capaz de darte la tranquilidad de una mente que reposa sobre la verdad.

Esta noche me voy a descansar pensando en lo precioso que es ser parte de la familia de Dios… una expresión que a veces usamos demasiado de prisa, pasando por alto lo que en realidad significa para nosotros.

 

Nos vemos mañana.

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