Pensando en Colombia…


Saludos -todavía- desde Guatemala! Todavía luchando con la gripe -o con lo que sea que esté afectándome- hoy dediqué una parte de la tarde-noche para sintonizar mi corazón con lo que pasará los próximos días en Bogotá. Como nada, la semana ya casi terminó y mañana después de algunas reuniones y diligencias acá en la ciudad saldremos con destino a San Salvador. Como te dije el otro día, estaré viajando -si Dios lo permite- a Bogotá el viernes junto con David -el Chief- Guadrón. Siempre es para mí motivo de alegría y gozo estar en Colombia y compartir la Palabra con la que considero ser una de las iglesias más preciosas que conozco (y, créeme, conozco muchas congregaciones); en esta ocasión (aunque Patty no viaja conmigo) será una bendición presentar al Chief a muchos de los queridos amigos de La Biblia Dice… y (por supuesto) tomarme una deliciosa malteada de avellana de Crepes And Waffles.
Me gusta.

Pero, aparte de pensar en comida, he estado tratando de aterrizar en mi corazón lo que estaré enseñando tanto el domingo a la iglesia como el martes en una actividad especial con unos doscientos hombres o más que La Biblia Dice ha organizado. Considero que enseñar a los hombres cristianos como ser cristianos y ser hombres (uso el juego de palabras a propósito) es una de las necesidades más grandes de las iglesias de hoy en día. Cuando era joven -hace muuuuucccho tiempo- escuché decir a un evangelista mexicano por quien tengo gran respeto que, si le daban a escoger, él prefería hablar a uno de tres grupos: a los jóvenes (señoritas y varones), a los hombres adultos o a los pastores de una iglesia. Te confieso que en esos momentos pensé que la discriminación de categorías no era buena… pero después de más de 25 años en el ministerio estoy convencido de que aquel amado hermano tenía mucha razón. Piénsalo. Los jóvenes son el futuro de la iglesia… los pastores son los siervos de más influencia en el Reino… pero sin hombres el Reino no avanza. Punto.
¡Cuánto necesitamos de hombres “de verdad” en nuestras iglesias!

¿Sabes? Tengo gran admiración por aquellas mujeres que han sabido enfrentarse solas a la vida y a menudo han jalado con una familia entera a cuestas. Mis respetos hacia ellas se incrementan cuando me doy cuenta que lo adverso de sus condiciones a menudo se debe a algún tipo irresponsable que no supo afrontar con dignidad el papel que Dios le otorgó, Pero, sin ánimo de ser machista, sexista, chauvinista, discriminar género o pecar en el uso de pensamientos o parlamentos que no sean “políticamente correctos” debo decir que los hogares de nuestras sociedades están más que necesitados de las figuras masculinas que reflejen la persona de Jesús en sus respectivos entornos. Urge de hombres que tengan una relación genuina con Dios, que cumplan con la responsabilidad de liderazgo (económico, emocional, espiritual) que el Rey les encomendó y que desarrollen las relaciones interpersonales que les ganen el respeto y la admiración de aquellos a quienes guían en sus hogares. No más machos trogloditas, ¡por favor! Pero tampoco no más gallinas pusilánimes que no saben tomar decisiones y que se atemorizan hasta de su propia sombra. No más hombres que no son ni buenos ni malos. Los rasgos que te mencioné antes  (una relación con Dios, una responsabilidad integral y relaciones interpersonales de calidad) son precisamente los que nos ocuparán con los hombres en el retiro de La Biblia Dice la próxima semana en las afueras de Bogotá. Dios ha puesto en mi corazón que estudiemos uno de esos pasajes que me son favoritos en los salmos y que -de cuando en cuando- sirven en mi propia vida para darme estabilidad y rumbo en mi familia y en el ministerio que el Rey me ha concedido.
Me emociona.

Así es. Estoy emocionado por la oportunidad de pasárnosla a solas -esta vez, sin la presencia de ellas– durante unas horas y entablar una conversación franca con la Biblia en la mano. Si eres hombre te animo a que anheles ser el varón que Dios te ha pedido que seas… ya te estaré posteando algunos de los pensamientos de él que estudiaremos en Bogotá. Si eres mujer… bueno, lo único que te pido es que consideres estimular a los hombres en tu realidad para que se apropien del papel del liderazgo que Dios les dio… y a que te decidas a no ser tropiezo jamás en el desarrollo de ese papel… aunque creas que te es necesario “intervenir” y “arreglarlo todo”. Sé sensible y escucha la voz de Dios.
Quizás no te guste lo que escuches… pero te aseguro que vale la pena obedecerla.
Como te dije, creo que Dios nos dará un tiempo especial esta semana en Colombia.
Ya te contaré.

 

 

Nos vemos mañana.

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