Dios obrando…


Saludos (ahora sí) desde la Ciudad de Guatemala! Llegamos hoy ya muy avanzada la tarde justo a tiempo para unirnos al contingente evangelístico que nos llevó a uno de los suburbios de la capital. El viaje fue -a Dios gracias- sin mayor novedad que la gripe que me acompaña y que se instaló a sus anchas en cada una de mis células en el transcurso del día. Estamos quedándonos en casa de Nelson y Romy; y hay además varios otros de los miembros del equipo de San Salvador hospedándose acá también, pero esta noche todos estábamos demasiado cansados para tener ningún tipo de compañerismo. Los días en una actividad como esta son extremadamente agotadores, se camina mucho, se habla mucho, se hacen muchos esfuerzos físicos… así que encuentro al equipo (unos 30+ son salvadoreños, otro tanto son norteamericanos y muchísimo son guatemaltecos) con muchas energías emocionales y espirituales, pero cansados físicamente; tú sabes, con ese tipo de cansancio sabroso propio de estar sirviendo al Rey. A decir verdad, yo no fui de mucha utilidad hoy, pero sí espero ayudar el resto de los días que me quedan acá… ya veremos.

Como nota aparte debo decir que noto un tremendo crecimiento en el involucramiento de la congregación de VidaNueva Guatemala en el evangelismo… y Checho me dice que el progreso ha comenzado a ser evidente en otras áreas del ministerio. Como alguien me dijo esta noche, “lo que está sucediendo en VidaNueva (Guatemala) es increíble… es Dios obrando”. Una de las cosas preciosas de MetroAmérica 020 es precisamente ver que aquellos que una vez llegaron al Señor van creciendo en él en la medida que avanzan en sus procesos personales de discipulado. Checho y Romy han hecho una tarea titánica tanto espiritual como ministerialmente… lo que vi esta noche y lo que escucho me hace pensar que es obvio el sello de Dios sobre VidaNueva Guatemala. Ahora, Javier y Claudia se han unido en este esfuerzo de formar a Cristo en cada uno de los miembros de la iglesia… es entonces evidente que Dios está obrando.

¿Sabes? sólo darme cuenta de la manera en la que Dios está obrando acá hace que el viaje desde San Salvador valga la pena (con todo y gripe). Muchos de quienes se han convertido en semanas como estas en los años pasados son quienes están sirviendo ahora al Rey… pienso que Dios alcanzará a otros estos días para que el ciclo se repita nuevamente: Evangelismo, seguimiento, discipulado, enseñanza, compañerismo… ministerio… más evangelismo, seguimiento, discipulado…etc., etc., etc.
Y Dios seguirá obrando.

 

Nos vemos mañana.

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