Otro tipo de misiones (episodio II)…


Esta noche tuve la oportunidad única de compartir el evangelio en la presentación del libro de poemas “LIBRO I de la Obra: “MI PENSAMIENTO AZUL” de la poeta salvadoreña Julia Gómez Núñez, amorosamente llamada “Lita” por quienes le son cercanos. Lita es una mujer a quien Dios dotó de una inspiración permanente especial; en su vida ha escrito un poco más de 7,000 poemas, siendo este el primer libro que publica. Baste decir que su poesía es limpia y cautivadora… con una mezcla única de inocente franqueza y explosiva inspiración. Incluso si no estás inclinado a este genero literario, estoy seguro que disfrutarías leyéndola.

El ambiente de esta noche era muy propio de los círculos de literatos más refinados de nuestro país. Tuve el privilegio de compartir la mesa de honor con -entre otros- un ex-Canciller de la República y ex-Presidente de la Corte Suprema de Justicia, con un reconocidísimo y laureado filósofo (quien es además Poeta, ensayista, profesor universitario, lingüista y académico de la lengua) y con una de las mejores poetisas salvadoreñas. Puedes imaginarte la audiencia que tuvimos… hmmm… mentes brillantes, por decir poco; aunque, para ser exacto, quizás deba decir “mentes brillantes y corazones necesitados”. Me consta que muchos de los allí presentes están conscientes de la necesidad de su corazón, que algunos cuantos no se han percatado de la sed espiritual que les embarga… y que uno que otro ha rechazado con vehemencia la posibilidad siquiera de que Jesús sea el Dios que la Biblia asegura que es.
Esa es la realidad del ser humano.
Te confieso que fue una experiencia interesante. Desde el podio del cual nos dirigimos a la concurrencia, la estética verbal se hizo presente de forma pletórica por medio del lenguaje de la poesía y el arte, la contundencia del análisis se logró por medio de los argumentos de la historia y los símiles derivados de la mitología, y la alegría se desbordó con fineza usando la cultura y el conocimiento. Digamos que el idioma era el mismo que se usa en el bregar diario de los mercados o de las escuelas, pero el lenguaje y la comunicación eran totalmente distintas. Me gustó. Hace unos meses te escribí sobre la necesidad de alcanzar a los menos alcanzados de nuestra sociedad. En esa ocasión te propuse la necesidad de realizar otro tipo de misiones transculturales, de la clase que los misiólogos no aprobarían tan fácilmente por no desarrollarse entre los que se considerarían una etnia clásica, sino que son más bien un segmento de la sociedad que está presente en todos los países. En aquel entonces te hablé de los más poderosos entre los que tienen poder. Ahora te digo lo mismo acerca de los más pensantes entre los pensadores. Como te dije en aquella ocasión:  alguien debe ir y hablarles… ¿no crees?
Piénsalo. ¿Qué valor tiene cualquier mensaje si no se comunica en un lenguaje comprensible? Cualquier novato en misiones te contestaría tal pregunta de inmediato con un sonoro “Ninguno”. Un mensaje que no llega al corazón del oyente no tiene valor alguno.
Así que hay que hablarles en el idioma que mejor conocen.

¿Cómo llega un pastor a predicar el evangelio en una ocasión como esta? Bueno, esa es otra pregunta fácil de responder: es a causa de la gracia de Dios que quiere alcanzar a todos y que sabe que alguien debe ir y hablarles. En esta ocasión, gracias a que Lita es parte de una amada familia de nuestra iglesia, se abrieron las puertas para compartir con libertad la necesidad de la paz de Dios que solamente viene por medio de Jesús. Me emociona ver el deseo de quienes están dispuestos “a hacer lo que sea necesario” para que otros conozcan al Rey. Creo que este mundo sería diferente si tuviéramos más creyentes pensando de esta manera.

Esta noche te pido que recuerdes que Dios quiere alcanzar a todos: buenos, malos, ricos, pobres, analfabetos, filosófos, ingenieros, poetas, científicos, artistas… y quienes no somos nada de eso debemos revestirnos de una actitud misionera para llevarles el evangelio. O como dijo Pablo: “a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos”. Por cierto, si notas, titulé este post como “Otro tipo de misiones (episodio II)” Es -en un sentido- la continuación del que escribí hace unos meses. Baste decir que espero con ansias que Dios me permita escribir el “episodio III”.
Será cuando el Rey así lo decida.

 

 

Nos vemos mañana.

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