Sobre pensar en grande…


Estoy seguro que te he escrito sobre esto antes… pero esta noche, mi corazón está nuevamente embargado con la certeza de que los seguidores de Jesús debemos pensar en grande cuando se trata de los negocios del Reino. Por supuesto, no me refiero a lo que hacen los que hacen del Reino un negocio -que los hay- sino aquellos que están ocupados con los negocios del Padre: la expansión de su reino y la transformación de vidas. Simple y sencillamente no deberíamos pensar en pequeño cuando de esto se trata. Punto.

Al estar estudiando 1 Crónicas 29 y sus vertientes -todos los pasajes que llevaron a David hasta ese punto de la historia- no puedo menos que sentirme abrumado por la capacidad visionaria y la calidad previsora que este rey tuvo a la hora de preparar lo necesario para ayudar a su hijo Salomón en la construcción del templo. Palabras como fabuloso, suntuoso, lujoso y fastuoso vienen inmediatamente a mis pensamientos… y, aunque creo que un Templo como el que se construyó en aquella época sería imposible de construir en nuestros días me parece a mí que la actitud que tuvo David es digna de imitarse: hay que pensar en grande.
Ni más, ni menos.
Bueno… quizás “más” sí sea posible en este caso.

¿Por qué no hacer un templo pequeño, políticamente correcto y que no ofendiera a nadie en su costo y en su grandiosa apariencia? ¿Por qué no economizar y encontrar la salida más barata o menos costosa? ¿Por qué pensar en grande? Bueno, el mismo David lo dijo… “porque la casa no es para hombre, sino para Jehová Dios”. Suficiente razón ¿no crees? Acto seguido el pasaje hace un derroche de cantidades en abundancia que fluyen voluntaria y espontáneamente del tesoro personal de cada uno en Israel… y pone de manifiesto que cuando la voluntad está dispuesta, la falta de dinero no es un problema.

Esta noche quiero animarte a que pienses en grande. Ensancha tu territorio. Expande tus horizontes. Sal de la caja. No te contentes con poco. No seas escaso. ¿Por qué pensar contentarte con enseñar una lección de escuela dominical si puedes afectar la vida completa de un grupo de niños? ¿Por qué pensar en influencia a solo una familia si puedes hacerlo con una comunidad entera? ¿Por qué limitarte a una ciudad si puedes afectar a una nación? ¿Por que quedarse en una sola nación si puedes tener impacto en un continente? ¿Por qué creer que debes salir de la rutina en la que has caído y arremeter contra el mismísimo Hades? ¿Por qué algunas de las iglesias de Cristo toman hoy la defensiva, se sienta en declive y se contentan con darse un festín en sus propias doctrinas en vez de tomar la Palabra y tomar los colegios, las universidades y los círculos de influencia de un país completo?
¿Por qué pensar en pequeño?
Escoge la respuesta que quieras a estas preguntas.
Y luego date cuenta que ninguna es mayor que la razón de David: “la casa no es para hombre, sino para Jehová Dios”

Si has ganado a solo uno, a cien o a mil… alégrate… pero no te des por satisfecho. Por lo que más quieras, no hagas concesiones: El ministerio fue diseñado para impactar un mundo completo. No te contentes con menos que eso.
Allí te dejo la inquietud…

 

Nos vemos mañana.

 

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